¡Qué gran fascinación causó el vuelo del intrépido y afamado aviador inglés Harry Busteed, el emblemático hombre-pájaro! Su célebre vuelo sobre Madrid (1912), le valió la obtención de la Copa Avial. Con algún día de retraso de la fecha establecida para el evento, a consecuencia del intenso viento que azotaba la capital por aquellas fechas, la mañana del 19 de febrero el piloto comenzaba a elevarse procedente del aeródromo de Cuatro Vientos: 

«Se dirigió en línea recta hacia la estación de Atocha, lugar sobre el que realizó un viraje al tener que sortear una fuerte corriente de viento que le hizo desviarse levemente de la ruta establecida. Sin embargo, continuó “por encima del Botánico hasta la Cibeles y desde allí puso rumbo al Palacio Real, regresando luego a Carabanchel, en un vuelo recto admirable (…) El emocionante espectáculo, despertó la admiración y el aplauso de cuantos tuvieron la suerte de presenciarlo, llamando la atención la limpieza y seguridad de los virajes, que demostraron ampliamente el pasmoso dominio del aparato tripulado por el hombre-pájaro, en este nuevo experimento realizado sobre Madrid». La silueta de la aeronave asemejaba a los ojos de los madrileños «una enorme águila con sus alas extendidas».


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Las bases para la presente edición de la Copa Avial habían sido fijadas de la siguiente manera:

1. El concurso será concedido al primer aviador que efectúe el recorrido Plaza de Castelar (Cibeles) al Palacio Real, dando vuelta por encima de éste.

2. El Punto de salida será a elección del aviador siempre que diste más de 2 km. de dicha plaza Castelar.

3. Condición indispensable aterrizar en el punto de salida.

La prueba, además, tenía un significado especial, ya que como señalaba la Revista Gran Vida«Los nuevos Reglamentos de policía aérea, que no tardarán en regir en Madrid, prohibirán el vuelo de aviadores sobre las ciudades, despidiéndose con esta prueba los madrileños, de ver volar sobre la capital».


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Mr, Harry Busteed (tercero por la derecha)


El aviador británico había realizado días antes otro importante hito. El hábil piloto había ejecutado con su biplano Bristol un «interesantísimo vuelo de ida y vuelta desde el puesto de aviación militar de Cuatro Vientos a Guadalajara (…) Efectuó salida a las 10 horas y 2 minutos de la mañana, tomando tierra felizmente ambos aviadores (el coronel Vives había acompañado  al británico como pasajero en el viaje de ida), en el polígono de Guadalajara a las 10,50 minutos. Después de un breve descanso, el piloto Harry Busteed invitó a subir al capitán Barrón, y a las 12,40, salieron de Guadalajara con rumbo a Cuatro Vientos, teniendo que aterrizar por causa del viento en Vicálvaro».

En fin, después de leer este artículo, algún compañero o visitante del Museo Nacional de Arte Reina Sofía, cuando alce la vista junto a la icónica estación de Atocha, esboce una sonrisa rememorando a nuestro admirable hombre-pájaro.


Fuentes:

Mundo Gráfico21 y 28 de febrero de 1912

Revista Ilustrada de Sports Gran Vida: febrero 1912, Número 105

La Correspondencia de España: 20 y 24 de febrero de 1912


SERTORIO


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