Se ocultó por mis ojos de media luna.
Y un banco de peces
revoloteó por mi boca,
por mis dientes,
resbaló por mi cuello,
aleteó feroz entre mis piernas
y se deslizó viscoso,
por mi cintura temblorosa,
buscando escapatoria
en aguas abiertas
de un trágico azul.

Quizás hubo una orilla de ruegos,
una maleza del deseo
donde quedar varados,
como un mismo cuerpo de ballena azul:
azul sobre el mismo sueño,
azul entre el crepúsculo mortecino
y la oscuridad abisal.

Y flotar sobre el mismo mar,
al mismo tiempo,
y flotar.
 
Resbalar, tú y yo,
desplazarnos involuntariamente
sobre la misma superficie gelatinosa
de un deseo abisal.
 
Resbalar,
errar, una y otra vez,
una y otra vez,
en busca de un mismo anhelo.

 

 

SVƧ

Vanessa Jiménez



Arquitectura humana (1937), Maruja Mallo. Fuente: Researchgate.net

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