Compradeando: La mudanza
Todos los que estamos metidos en este mundillo sabemos lo que es empezar y terminar contratos de meses, semanas, días… siempre con esa sensación de provisionalidad.
Un día recibes una llamada, que suele ser de un número largo, y ahí empieza todo, se pone de nuevo en marcha la maquinaria.
![]() |
| Fuente: Museo Nacional del Prado |
Llegas al museo, te dan tu acreditación, tu taquilla, la cual vas a ir conquistando poco a poco… y cuando terminas, porque esos contratos siempre se terminan, necesitas un camión de Ordax para llevarte todo lo que has ido acumulando.
Pero hoy esta mudanza es muy diferente, esta vez es la definitiva (¡pobre operario de Ordax, si alguna vez le volviera a necesitar!).
Nunca podía imaginar, cuando llegué el primer día, que estos meses en el Reina me iban a aportar tanto. Ha sido una experiencia maravillosa. Gracias a los compañeros pronto me adapté a los usos y costumbres del Reina porque, aunque nuestra principal labor de vigilancia en sala es muy parecida en todos los museos, todo lo que hay alrededor no lo es. Descansos, desalojos, repartos de sala, petición de permisos… son muy distintos en cada uno de ellos y en esa parte la ayuda de tus compañeros es fundamental.
Me voy dejando muchos amigos y grandes momentos… otros no tan buenos, pero estos han sido los menos. A una de esas amigas que voy a echar de menos es a la Pluxee a la que, como todos, he cogido un gran cariño y he podido disfrutar menos de lo que me hubiera gustado.
Y ahora, una vez todo empaquetado, solo queda decir un: “¡hasta pronto, Reina!” y trasladarme unos cientos de metros para empezar una nueva etapa.
Si no fuera porque vuelvo a donde empecé y donde siempre he querido estar, estoy seguro que hubiera seguido disfrutando muchísimo aquí, como me ha pasado durante estos meses.
Tanto me ha aportado el Reina que voy a seguir muy vinculado participando en este proyecto que hemos puesto en marcha un grupo de irreductibles vigilantes.
Señores del Gótico, Renacimiento y Barroco, ya estoy aquí y me pongo a su disposición.
“¡Cómo hemos cambiado!”, cantaban los Presuntos Implicados, y eso es lo primero que siento al volver al Prado. Aunque no ha pasado tanto tiempo desde que me fui, todo parece tan distinto… ¡joder, si hasta me han cambiado de color la galería central!
Pero yo también he cambiado. Cada museo por el que he pasado me ha aportado algo distinto, y en este caso el Reina ha sido el que más ha contribuido a ese cambio.
Me quedan muchas cosas por ir redescubriendo y contando, pero eso ya tendré tiempo de hacerlo. Esto es solo el inicio de este ComPradeo que tanta ilusión me hace.
Y ahora que estoy de nuevo en estas salas con los deberes hechos, recuerdo las veces que fantaseaba con estar aquí con la plaza fija e intentaba imaginarme cómo sería ese momento. En mi caso puedo decir que me siento feliz por estar aquí. Ahora toca volver a cogerle el pulso al Prado y habituarme otra vez a sus ritmos.
Y así entre enhorabuenas, “¡otra vez aquí!”, “¿qué tal por el Reina?” e ir dando forma a la nueva taquilla, proceso que está en continua evolución, se va pasando la primera semana.
Ha sido un año movidito en el que me han pasado muchas cosas y, aun así, yo siempre recordaré este año y este mes en concreto como el del definitivo ¡SÍ, QUIERO!
El discípulo de Thot

1 Comentarios
Enhorabuena y mucha suerte!
ResponderEliminar