Para la receta de este mes, vamos a basarnos en la obra Mujer, pájaro y estrella de Joan Miro, realizada entre los años 1966 y 1973.

La interpretación del cuadro se centra en la simbología de sus tres elementos clave, que representan la conexión entre lo terrenal y lo espiritual. La mujer simboliza la conexión humana con la tierra, mientras que el pájaro y la estrella representan la espiritualidad y la atracción poética. Es una pintura en la que las referencias a la figuración son evidentes y aparecen de manera nítida en la forma delineada sobre fondo blanco, en la que sobresale el contraste de los planos de color, que actúan como componente autónomo y no mimético en la obra.

Esta se caracteriza por formas orgánicas, líneas simples, colores primarios intensos y una relación lúdica entre los elementos. Transmite libertad, color, fantasía y ligereza, en lo que vamos a basar nuestra receta de este mes.

Por un lado haremos un salpicón de mariscos y por otro un solomillo al Pedro Ximénez.

Esta receta nace de unión entre la frescura del mar y el universo onírico de Joan Miró, cuyas obras, como ya hemos comentado, destacan por colores primarios vibrantes, formas orgánicas y un aire festivo que encaja a la perfección con la época a la que también queremos hacer alusión, la navidad.

De ingredientes necesitaremos:

  • 500 g de patatas
  • 500 g de solomillo de cerdo, pavo o ternera
  • Ajo
  • 2-3 cebollas
  • Y, por supuesto, el Pedro Ximenez. Ajustaremos las cantidades según comensales.

Por otro lado:

  • 250 gramos de pulpo
  • 250g de langostinos
  • 200 g de palitos de cangrejo
  • 4 huevos cocidos
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • Y lo más importante, una lata de mejillones al natural
  • Cúrcuma 
  • Vinagre de sidra


Fuente: Foto de la autora


Comenzaremos con la patata, dispuesta como base (puré, parmentier o láminas) representando esa forma terrenal y estable. Actúa como el “cuerpo”, el punto de apoyo, la raíz de la composición. Del mismo modo, la salsa, que habremos hecho tras picar y sofreír la cebolla y el ajo y reduciendo con el Pedro Ximenez. El color amarillo-ocre de ambas cosas remite a los tonos terrosos y a la calidez vistas en las figuras femeninas mironianas. Su textura suave simboliza la materia desde la que emergen los otros elementos de esta parte del plato-obra. Así, dispondremos sobre ella los solomillos una vez sellados vuelta y vuelta en la sartén. En mi caso, además, lo acompañé con pasas y unos huevos fritos de codorniz.

El salpicón de marisco, plato tradicional para estas fechas, se transforma aquí en una composición culinaria que recuerda a las constelaciones, puntos, curvas y estallidos de color típicos del artista. Una vez mezclados todos los ingredientes picados, haremos la vinagreta, que es el toque fundamental de este plato, mezclando el caldo de la lata de mejillones al natural, con la misma cantidad de vinagre de sidra y una cucharada de cúrcuma. 

Serviremos el salpicón sobre una base blanca, que funcione como lienzo, en forma de círculos en diferentes puntos del plato, como pequeñas constelaciones, en representación del cosmos, la estrella, ya que al presentarse en forma de círculo perfecto se convierten en centro de luz. Deja espacios en blanco, imitando la respiración visual característica de su obra. Crea finas líneas como trazos rojos o azules (por ejemplo un coulis de pimiento rojo o aceite infusionado con azul de espirulina) o mejor, como en mi caso, con un chorrito de aceite, y reducción balsámica para recordar sus trazos negro. Puedes añadir figuras pequeñas, círculos, estrellas, formas curvas simulando símbolos mironianos

En mi caso, he añadido aceitunas negras y granos de granada para dar un toque más navideño y un rojo intenso que evoque los puntos brillante de sus cuadros, típicos del vocabulario gráfico de Miró, y el verde del perejil picado, que aporta contraste cromático, muy en la línea de su paleta.

Finalmente, y como no podía ser de otra forma, lo acompañamos de un buen champán o sidra y, el postre por excelencia de la navidad que no puede faltar en ninguna mesa: un buen mazapán toledano. 


Fuente: Foto de la autora



Fuente: Foto de la autora


Con todo ello, tendremos un plato navideño que combina la tradición con la creatividad visual inspirada en Miró. No solo se come, se contempla y se celebra. 

Buen provecho, y ¡FELIZ NAVIDAD!


La Reina de la cocina



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