La sala 207.01 del Museo Reina Sofía es una de mis favoritas. No solo porque es de las más tranquilas de la planta segunda, un oasis de paz para vigilantes saturados de “Guernica y alrededores”, sino también porque precisamente esa tranquilidad, nos permite observar las obras con mayor detenimiento y reflexionar acerca de lo que allí se expone. Nada más entrar nos encontramos con un panel explicativo encabezado por el nombre de la sala: Barcelona, ciudad neutral. En él leemos que la neutralidad de España durante la Primera Guerra Mundial y concretamente la cercanía de Francia con la ciudad catalana, propició que la intelectualidad, el debate político y el intercambio económico se trasladaran a una Barcelona que, en poco tiempo, vio como casi duplicaba su población.


Vitrina y pared de la sala 207.01. Fuente: Foto propia Redacción, C.L.

Será por cuestión de gustos, pero la primera vez que entré en esta sala se me fueron los ojos casi inmediatamente a una vitrina situada a la derecha. En varios documentos, profusamente ilustrados, un mismo nombre se repite: Los Bailes Rusos y también en francés “Les ballets Russes” . Junto a ellos hay unas preciosas acuarelas pintadas por Picasso. Estás acuarelas representan el vestuario diseñado por el artista malagueño para el ballet Parade de la compañía rusa creada por Serguéi Pávlovich Diáguilev en 1909. Concretamente son un traje de Acróbata en tonos azul y blanco y un traje de Mago Chino en colores anaranjados.


Afiches del paso de los Bailes Rusos  por Barcelona (1917). Fuente: Collage con fotos propias Redacción, C.L.


Recopilatorio de los Ballets Rusos. Fuente: Foto propia Redacción, C.L.


Diseño de trajes para el ballet Parade realizados por Picasso. Fuente Collage realizado con fotos propias. Redacción, C.L.


Parade fue un proyecto colectivo con música de Erik Satie, puesta en escena de Jean Cocteau, coreografía de Diáguilev y Léonide Massine y vestuario y escenografía de Picasso y Giacomo Balla. Después de pasar por Italia y Francia, Parade se presentó en España, primero en Madrid y después en Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Corría el año 1917. Aquello era todo un acontecimiento en la época por la modernidad y espectáculo que traían consigo. Pero público y crítica no estaban preparados para esta modernidad. Como resultado se produjeron abucheos en el patio de butacas y críticas devastadoras. Tampoco se entendió demasiado en el resto de Europa. Esto ya había pasado anteriormente con La Consagración de la Primavera, en 1913 otro de los ballets del productor ruso. A Diaguilev le gustaba crear polémica.  

Hubo que esperar a 1920, ya terminada la guerra, para que el reestreno de Parade en Paris consiguiera el reconocimiento de crítica y público que se esperaba. Aún hoy, sigue resultándonos chocante este ballet y ya ha pasado más de un siglo desde su creación.



Pequeña muestra en video del ballet Parade. Extracto de "Europa Danse". "Picasso et la Danse". Director: Jean-Albert Cartier. Fuente: YouTube


Y pasamos de la alta cultura a la cultura popular, o quizás no tanto. Justo encima de esta vitrina donde aparece todo lo relacionado con el ballet Parade, llaman la atención varios carteles y un par de fotos de un combate de boxeo celebrado también en Barcelona, en la plaza de toros La Monumental en 1916.


Combate entre el campeón del mundo Jack Johnson y el campeón europeo Arthur Cravan en La Monumental 1916. Fotógrafo: Josep Maria CO I DE TRIOLA. Fuente: Foto propia Redacción, C.L.

Litografía sobre papel. Cartel del combate de boxeo entre Jack Johnson y Arthur Cravan en la plaza de toros La monumental de Barcelona (1916). Fuente: Foto propia Redacción, C.L.

No fue un combate cualquiera. Los contrincantes eran por un lado el campeón mundial de pesos pesados Jack Johnson y por el otro el controvertido poeta y boxeador Arthur Cravan. Johnson estaba de gira por Europa huyendo de su país, EEUU. Grupos segregacionistas iban detrás de él por violar una ley que impedía “transportar mujeres de un Estado a otro con propósitos inmorales”, de hecho, cuando regresó tuvo que cumplir un año de cárcel. 

Por su parte, Cravan se había especializado en crear polémica allá donde iba. Era sobrino político de Oscar Wilde y aprovechaba cualquier ocasión para mencionarlo. Le expulsaron del colegio a los dieciséis años por mala conducta. Tuvo enfrentamientos con varios artistas y publicó su propia revista llamada Maintenant que él mismo repartía por las calles. Solo editó cinco números pero fueron suficientes para que Bretón, padre del surrealismo, le diera una gran importancia histórica a la revista por haber sido la primera donde se ponían por delante “ciertas preocupaciones extraliterarias, e incluso antiliterarias”. Bretón afirmaba que era “imposible negar los signos anunciadores de Dada en la persona de Cravan”.


Retrato del poeta -boxeador expuesto en la misma sala. "Joven del gato (retrato de Arthur Cravan)" Ca. 1916. Pintura en óleo y collage sobre lienzo: Olga SACHAROFF. Fuente Foto propia. Redacción, C.L.

Se cuenta que Johnson conoció a Cravan en los clubes nocturnos de Montparnasse, donde Johnson realizaba espectáculos de boxeo que combinaba con baile y canto. Y de algún modo decidieron hacer su propio espectáculo en Barcelona. Johnson era muy superior a Cravan y podía haberlo tumbado al instante, pero esperó hasta el sexto round para noquearlo. Esto no desanimó para nada a Cravan, Muy al contrario, mientras los asistentes al encuentro reclamaban su dinero, ambos habían decidido montar este espectáculo disfrazado de boxeo, para ganar dinero y mayor notoriedad. Algunos han llegado a denominar el encuentro en La Monumental como la primera performance del siglo XX.

La guerra asolaba Europa, pero el arte no podía parar, de hecho, este caos devino en nuevos aires de modernidad en todos los ámbitos. El ballet vanguardista de Diáguilev, la performance púgil-artística de Cravan… En tiempos convulsos siempre queda una pequeña esperanza: la reflexión ante el horror hará evolucionar el pensamiento y por tanto, al arte.


C.L.

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