A los hijos de la luz, a los niños de Gaza que ascendieron a iluminar el alba.

 
Ascendieron
aladas,
las más tiernas auroras,
coronando de espigas doradas
un nuevo amanecer.

De sus dedos rosados,
las puertas de Oriente,
de par en par, se abrirán,
ahuyentando el sueño ciego de la noche.

Y de sus lágrimas,
esparcidas sobre la tierra prometida,
el rocío salvador hará crecer
las semillas del olvido.

Y todo volverá a ser nada.
Y todo será antes:
antes de ti 
y de mí.

Antes,
fuimos pájaros,
habitantes entre el cielo
 y la tierra.

Ahora,
tú y yo,
pájaros del olvido,
entre el cielo de todos
y la tierra de nadie.

¡Miremos a los cielos!
Para recuperar nuestras alas.

SVƧ
Vanessa Jiménez

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Un mundo, Ángeles Santos - Fuente: Museo Reina Sofía




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