La Gaceta en femenino: Huguette Caland
Muchas mujeres han sido invisibles y olvidadas a lo largo de la historia. Sus aportaciones culturales, políticas, científicas y sociales han sido silenciadas. Incluso algunas de ellas tuvieron que vestir de hombre para poder cursar una carrera universitaria.
Hoy he elegido a Huguette Caland, mujer rebelde que desafió las normas convencionales.
Huguette Caland, hija del primer Presidente Independiente de la República Libanesa, es considerada como la artista más importante del Oriente Medio Contemporáneo. Aunque ya había estudiado dibujo a los 16 años, esperó a la muerte de su padre en 1964 para iniciar no sólo su carrera artística, sino una vida plena, llena de viajes y experiencias. Con ello, se liberó tanto de las restricciones patriarcales de la sociedad libanesa como las de hija y cuidadora.
Desafió las convenciones estéticas, sexuales y sociales de su tiempo, tanto en su vida como en su obra. Así, en sus trabajos se revela su exploración sobre ideas de cuerpo, género, amor, pertenencia, la condición humana y el proceso de envejecer.
Otra de las formas de expresar sus ideas y su libertad fue a través de su vestuario. Tras la muerte de su padre, Caland decidió cambiar el vestuario de estilo europeo de alta costura que se le exigía por su clase. Nunca se sintió cómoda con este tipo de ropa pues no le sentaba bien a su cuerpo. Por ello, a principios de la década de los 70, empezó a diseñar varios caftanes de seda bordados que incluían motivos de sus cuadros. Con el tiempo, se convirtieron en su sello personal y una forma de libertad.
Se casó a los 20 años con Paul Caland y tuvo tres hijos. Mantuvo una relación compleja y poco convencional con sus hijos, marcada por su decisión de priorizar su identidad como artista y su libertad personal sobre los roles tradicionales de la maternidad en el Líbano de los años 70, marchándose a París. A pesar de esta decisión, su hija Brigitte ha declarado que su madre "nunca los abandonó" y que, con el tiempo, ella y sus hermanos entendieron y aceptaron su necesidad de libertad artística.
En 1970 se muda sola a París buscando una mayor libertad creativa y reside en la capital francesa durante 17 años. Allí empieza a desarrollar su arte y comienza a romper moldes y estereotipos, utilizando en sus obras representaciones gráficas de cuerpos desnudos y formas fálicas, que muchas veces no son vistos por la sociedad como aceptables por venir de una mujer.
Hacia 1979, en un encuentro casual con el diseñador Pierre Cardin, este quedó impresionado por el caftán que llevaba. Colaboraron juntos cerca de un año, pero Huguette abandonó el proyecto al darse cuenta de que no quería dedicarse al diseño comercial; prefería ser libre.
Luchó por los derechos y defensa de la mujer a través de sus obras y, en 1969, fue cofundadora de una ONG llamada Inassh, ayudando a mujeres palestinas de los campos de refugiados libaneses, enseñandoles a sacar provecho de las labores tradicionales del bordado palestino y tener su libertad financiera.
Su primera obra es Soleil rouge / Cancer, expresa un doble mensaje: por un lado, un ardiente nuevo comienzo de su vida; por otro, la representación de lo que sintió y vivió durante la enfermedad de su padre. Es un alegato de cómo una misma situación puede tener ambos polos: positivo y negativo.
En sus más de 300 obras se pueden observar sus diferentes etapas y la permanente manifestación de su libertad.
BRIBES DE CORPS (1973) Fuente: Tate Museum
A finales de la década de los años 80, tras la muerte de George Apostu, el escultor rumano con quién convivía, Huguette decidió dar otro giro radical y se estableció en California, emprendiendo un gran cambio sorprendente en su carrera: pintando abstracciones severas evocando el minimal sobre papel japonés y gruesos pinceles.
A pesar de la creencia de que su obra se divide en etapas muy diferenciadas, su tiempo en California mostró una línea continua de rebeldía, humor y una obsesión por la forma y el color, manteniendo su enfoque en la libertad personal.
Huguette estuvo en California hasta 2013, cuando regresó a su Beirut natal para cuidar a su marido cuando este enfermó. Nunca llegaron a divorciarse, a pesar de haber vividos separados y haber tenido parejas distintas.
Huguette Caland falleció en Beirut en Septiembre de 2019.
Tras su fallecimiento, sus hijos Brigitte y Pierre Caland han gestionado su legado, preservando y difundiendo su obra, además de comisariar exposiciones manteniendo viva la memoria de su trabajo.
J. Roberts



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