La Reina de la cocina: Receta de abril
La Última Cena o El sacramento de la Última Cena es un famoso cuadro realizado por Salvador Dalí en 1955. Está pintado al óleo sobre lienzo, mide 167 x 268 cm, dimensiones en proporción áurea casi perfecta, apareciendo además un monumental dodecaedro.
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| La Última Cena (1955), Salvador Dalí. Fuente: National Gallery of Art |
La inspiración surge de La última cena, no como una copia, sino como un eco reinterpretado. Ya no hay figuras definidas ni rostros reconocibles, pero permanece la esencia: la reunión, el instante compartido antes de la transformación, la calma que precede a lo sagrado.
En una mesa que no pertenece a ningún tiempo, donde la tradición y la memoria se entrelazan con la imaginación, nace este menú.
RISOTTO
- 250-300 g de arroz (arborio)
- 450 g de setas o boletus edulis (en mi caso he utilizado una bolsa de mezclas que es más rápido e incluye varios tipos)
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 copa de vino blanco
- Caldo de verduras o caldo de pollo casero
- Una nuez de mantequilla
- 100 g de queso parmesano rallado
- Aceite de oliva
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| Ingredientes. Fuente: Foto de la autora |
Comenzamos pochando a fuego suave la cebolla y los ajos picados finamente hasta que se hagan. Pasados unos 15 minutos agregamos las setas cortadas. Podemos cortar una parte en trozos pequeños y otra en tiras, simplemente para que quede más vistoso.
Cuando tengamos hechas las setas, agregamos el arroz para nacararlo y que absorba todos los sabores. Incorporamos la copa de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol.
Ahora llega el momento clave: añadimos el caldo de pollo o verduras, también podemos usar agua caliente como en mi caso para que no pierda los sabores. Poco a poco, vamos añadiendo un cucharón de caldo y removiendo con una cuchara de madera. Hacemos esto cada vez que se absorba el caldo y seguimos removiendo hasta que esté cocido el arroz.
Finalizamos con un poco de mantequilla y el queso parmesano.
TORRIJAS
- 1 barra de pan para torrijas.
- 1000 ml de leche entera
- 1 ramita de canela
- Las cáscaras (sin la parte blanca, solo la de color) de un limón y una naranja
- 2 huevos
- 100 g de azúcar
- Aceite de oliva suave para freír
En un cazo ponemos la leche, con las cáscaras de naranja y limón, la rama de canela y el azúcar a calentar, y justo cuando comience a hervir, retiramos del fuego y dejamos infusionar durante unos minutos hasta que esté tibia.
Cortamos el pan en rebanadas no muy finas, aproximadamente de 2,5-3 cm de grosor, y las vamos mojando en la leche, empapando bien cada una y poniéndolas a reposar en una bandeja durante unos 5 minutos para que el pan adquiera el sabor de la leche y queden así bien jugosas.
Seguidamente las vamos pasando por el huevo batido y, en una sartén con abundante aceite a una temperatura no superior a los 170 º, vamos friendo nuestras torrijas, manteniendo el fuego a media intensidad. Aproximadamente las tendremos en el aceite unos 2-3 minutos por cada lado. Yo recomiendo echarlas de dos en dos para que frían bien y no se nos enfríe el aceite.
Las sacamos y podemos dejarlas así para servir, o un truco que a mí me encanta es que, tal como las sacamos las rebozamos en azúcar… De esta manera carameliza y se hace como un almíbar suave que además de evitar que nos queden secas por fuera aporta un sabor y textura deliciosa.
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| Presentación de las elaboraciones. Fuente: Foto de la autora |
En esta obra, Dalí construye una escena donde la luz, la geometría y la espiritualidad generan una sensación de ingravidez. He querido trasladar ese lenguaje al plato.
El plato principal, un risotto de setas, representa la tierra. Los aromas profundos de las setas evocan lo humilde, lo cercano, lo que nace en silencio bajo el bosque. En el plato, las formas se disponen como presencias, alineadas, casi susurrantes. No hay palabras, pero se percibe una historia de unión, de espera, de humanidad compartida.
En el centro, la torrija: una intensidad distinta, un punto de luz y significado, como figura central, símbolo indiscutible de Jesús y la Semana Santa. Pero aquí, se transforma. Inspirada en la visión onírica de Salvador Dalí, la torrija deja de ser solo un recuerdo para convertirse en emoción. El dorado intenso de su superficie refleja la luz, casi como si ardiera suavemente. A su alrededor, el risotto crea contrastes que trazan caminos, como sombras y revelaciones. Cada bocado habla de sacrificio y renacimiento, de lo efímero y lo eterno. La textura crujiente se rompe para dar paso a una suavidad interior, recordando que lo esencial siempre se esconde bajo la superficie.
Hemos reinterpretado La última cena desde una visión contemporánea, trasladando la idea de reunión al risotto y la luz y el simbolismo de la Semana Santa a una torrija transformada en experiencia sensorial.
La Reina de la cocina



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