La sala y yo: Ciclismo, fondeando entre mis recuerdos
En noviembre de 2021, coincidiendo con el 140 aniversario del nacimiento de Picasso, el Museo Reina Sofía reorganizó su colección permanente bajo el título Vasos comunicantes. Colección 1881-2021. En la sala 205.6 se expuso un cuadro muy querido por mí por distintos motivos. Frente a la conocida obra de Salvador Dalí Muchacha en la ventana y a la derecha de Un mundo de Ángeles Santos colgaba la obra de un artista quizá no tan conocido, pero sí un gran referente burgalés del arte de vanguardia. La obra a la que me refiero se titula Ciclistas y fue pintada por Modesto Ciruelos en el año 1933 con tan solo 25 años. Se trata de un óleo sobre lienzo de unas medidas de 147 x 190 cm.
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| Ciclistas (1933), Modesto Ciruelos. Fuente: Museo Reina Sofía |
Ciruelos nació en Cuevas de San Clemente (Burgos) en 1908 y es considerado uno de los pioneros del arte abstracto en España. Su labor artística abarcó casi seis décadas y ha sido reconocido por la crítica como uno de los pintores más decisivos e influyentes dentro del arte contemporáneo español del siglo XX. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid junto a Salvador Dalí, Benjamín Palencia o el que sería su gran amigo Rafael Zabaleta. Cabe destacar su participación en la Exposición Internacional de París en 1937 donde sus obras Descubierta y Fusilados, que actualmente forman parte de la colección del Museo Reina Sofía, fueron expuestas junto con el Guernica de Picasso en el Pabellón de la II República Española.
Como gran aficionado al deporte, el ciclismo para Ciruelos fue una de sus grandes pasiones y lo practicó hasta aproximadamente los 40 años. En las rutas ciclistas que organizaba junto a otros amigos siempre tenía presente la pintura y aprovechaba las paradas para pintar los primeros esbozos de lo que posteriormente llegarían a ser sus cuadros finales. Probablemente Ciclistas fuera esbozado en alguna de esas rutas que realizaba. El cuadro del que os hablo nos muestra un paisaje castellano con un pueblo al fondo. En un primer plano se ve a tres ciclistas parados en medio del camino, uno de ellos está hinchando una de las ruedas de la bicicleta del compañero, mientras un tercer ciclista espera y descansa. Con solo 25 años, Ciruelos demuestra en esta obra un perfecto manejo de la técnica y un logrado estudio anatómico de los personajes. Podemos afirmar que es una de las obras más icónicas y simbólicas de su trayectoria artística, previa a su época de mayor abstracción. Su importancia también radica en ser una de las pocas obras de gran formato que se conservan de sus primeros años en Madrid, ya que durante la Guerra Civil un bombardeo destruyó por completo su estudio en la colonia de San Antonio, perdiéndose la mayor parte del trabajo de esta época.
Sin embargo, a pesar de ser uno de los cuadros más señeros de Ciruelos, parece ser que no fue hasta el año 1993 cuando se expuso por primera vez tras ser encontrado enrollado en su estudio, sería en la ciudad de Burgos en una gran Exposición Antológica dedicada al artista. Finalmente, en el año 2019, se incorporó a la colección permanente del Museo Reina Sofía, apoyando el discurso museológico de la sala en la que entonces colgaba.
Recuerdo las tardes de vigilancia en esa sala, a pesar de tener delante el cuadro de Ángeles Santos, era difícil que mis ojos no se desviaran hacia la obra de Ciruelos. La contemplaba una y otra vez (aprovechando los momentos con poco público) y mi cabeza volaba a aquellos años de mi infancia y adolescencia. Al igual que Ciruelos, mi padre también fue un gran apasionado del ciclismo, corrijo, el ciclismo fue su gran pasión y le dedicó prácticamente toda su vida, los primeros años como corredor y más tarde como entrenador, director deportivo y seleccionador. Mi casa estaba inundada de bicicletas de ciclismo, y junto a ellas, ruedas, cubiertas, platos, piñones, cadenas, pedales, sillines, así como herramientas para reparaciones. En las estanterías reposaban libros de medicina y masajes deportivos, junto con la legendaria Guía Campsa, hoy conocida como Guía Repsol. Pero la publicación estrella y la que mi padre todos los meses esperaba que el cartero le llevara a casa era la revista Ciclismo a fondo.
La revista Ciclismo a fondo es considerada la publicación mensual referente para los amantes del ciclismo en carretera. Hojeando sus páginas podemos encontrar desde información de competiciones ciclistas, destacando el riguroso seguimiento que todos los años hacen de las grandes como el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, hasta exhaustivos análisis técnicos. Nació en mayo de 1985 coincidiendo con el mayor momento de popularidad del ciclismo en España y su precio fue de 250 pesetas. Al principio tuvo una periodicidad bimestral, después pasaría a mensual.
La portada del primer número (mayo del 85) estaba dedicada a la 40ª edición de la Vuelta a España disputada entre el 23 de abril y el 12 de mayo de ese año. El ganador fue Pedro Delgado, “Perico”, que había dejado al equipo Reynolds y optado por el equipo Seat-Orbea. Es él el que ocupó toda la portada de la revista. Entre los contenidos de ese primer número, además de un amplio resumen de la Vuelta a España, se incluía un previo del Giro de Italia, un análisis de las clásicas de primavera y de la Vuelta al País Vasco, una entrevista a Perico Delgado y artículos sobre medicina deportiva, material y cicloturismo.
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| Portada de Ciclismo a fondo, n.º 1 |
La revista también cuenta con una larga tradición de lanzar números especiales acompañados de pósteres gigantes. En abril de 1988 se publicó el Especial Posters N.º 1 de Ciclismo a fondo. Estaba centrado en analizar a los favoritos que se disputarían el maillot amarillo en la Vuelta a España de ese año que arrancó el 25 de abril. Incluía 6 pósteres gigantes de tamaño 84 x 55 cm. Esta vez el vencedor no fue Perico Delgado sino el irlandés Sean Kelly. Nuestro querido Perico había optado por correr el Giro de Italia, de cara a su preparación para el Tour de Francia.
Unos meses más tarde, en agosto, se publicó el número 34 de la revista, el precio aumentó a 315 pesetas y la portada hacía referencia a la victoria de Perico Delgado en el Tour de Francia del 88 (hacía 15 años que un español no ganaba el Tour). En ella se podía ver al vencedor que había vuelto al equipo Reynolds y a Steven Rooks, que terminó segundo en la general. En ese mismo Tour de Francia, y también en el equipo Reynolds, compitió un joven corredor de tan solo 24 años que realizó una importante labor de apoyo para la victoria de Perico, su nombre Miguel Indurain. El considerado hoy en día como el mejor ciclista español de todos los tiempos y uno de los mejores deportistas de todo el país se hizo, tres años más tarde, con la victoria del Tour de Francia de 1991. El número 76 de Ciclismo a fondo, lanzado en agosto, hace mención al primer Tour ganado por Indurain y es a él al que se le dedica la portada. Se trata de una de las publicaciones más icónicas de ese año, ya que sirvió como el Extra Guía del Tour de Francia de 1991. El precio ya fue de 400 pesetas y además su tamaño había cambiado, siendo más ancho y largo que las primeras ediciones. Un tamaño que se mantiene hasta ahora.
Miguel volvería a ganar el Tour de Francia al año siguiente. En agosto de 1992 Ciclismo a fondo publicó su número 90 con un monográfico especial para celebrar la victoria consecutiva del ciclista navarro en el Giro de Italia y el Tour de Francia, incluyendo un poster gigante de él a doble cara.
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| Póster de Miguel Induráin. Ciclismo a fondo, n.º 90 |
Qué momentazos nos dio Miguel, no me extraña que la prensa francesa le apodara “El Extraterrestre”, ganador del Tour de Francia durante cinco años consecutivos (de 1991 a 1995), del Giro de Italia en dos ocasiones consecutivas (1992 y 1993), campeón del mundo contrarreloj en 1995 y campeón olímpico contrarreloj en 1996 en los Juegos de Atlanta como broche final a su carrera deportiva antes de su retirada oficial en enero de 1997. En su número 142, correspondiente al mes de septiembre de 1996, Ciclismo a fondo inmortalizó esta última hazaña de Miguel. Es una de las ediciones más buscadas por los amantes del ciclismo, ya que detallaba a nivel fotográfico y técnico el último triunfo profesional del apodado “El Extraterrestre”. La revista también incluía un póster gigante a doble cara del ciclista navarro.
Treinta años después, el ciclismo nos ha seguido dando grandes corredores que nos han hecho disfrutar desde el minuto uno: Alberto Contador, Chris Froome, Nairo Quintana, Alejandro Valverde, Vincenzo Nibali, Jonas Vingegaard o el ganador del último Tour de Francia Tadej Pogačar. La revista Ciclismo a fondo, con más de 40 años de vida, ha seguido documentando mes a mes las hazañas de estos grandes del pedal, destacando por su rigor informativo, calidad fotográfica y presencia directa en las grandes vueltas; así como por sus contenidos sobre salud, entrenamiento y cicloturismo. Además de la edición impresa, actualmente encontramos también la versión digital a través de su página www.sportlife.es y cuenta con una presencia muy activa en las principales redes oficiales como Instagram, Facebook o X (Twitter).
El último número publicado es el 496 correspondiente al mes de septiembre, su precio es de 4,95 € y tiene como protagonista de la portada a Demi Vollering, campeona del Tour de Francia femenino. La revista también incluye la Guía oficial de la Vuelta 2026 que arrancó el pasado 22 de agosto en Mónaco, partiendo con Pogačar como gran favorito. Probablemente el esloveno hubiese sido el protagonista de portada del próximo número de la revista, pero la caída que sufrió ayer lo ha impedido.
Entretanto seguiré fondeando entre mis recuerdos e imaginando que el cuadro de Ciruelos perfectamente podría ser uno de esos pósteres que incluía la revista que mi padre tanto disfrutaba leyendo, aquellos que yo desplegaba movida por la curiosidad, fascinada por la viveza de los colores de las equipaciones y el diseño de las bicicletas…
Más arriba mencioné que Modesto Ciruelos practicó la bicicleta hasta aproximadamente los 40 años. Mi padre disputó su última carrera profesional un 30 de agosto de 1980, tenía también 40 años, yo contaba con apenas días de vida, fue una carrera local y ganó el primer premio. Cuarenta y cinco años después, el 30 de agosto de 2025, nos dejó para siempre… Destino o casualidad.
Quería aprovechar este espacio que me brindan los compañeros de la Gaceta para hacer, a mi manera, este pequeño homenaje a mi padre. Papá, allá donde estés… sigue doliendo tu ausencia.
No se deja de pedalear cuando se envejece… Se envejece cuando se deja de pedalear
—Anónimo
Jánima



1 Comentarios
Los ciclistas sabemos lo duro que es este deporte...y lo duro que está el suelo! Bonito homenaje, bonito artículo, como una bicicleta, artefacto que me parece precioso.
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