Hace pocos días se ha inaugurado en nuestro Museo Reina Sofía la última exposición  de la temporada: Maruja Mallo, máscara y compás. Una retrospectiva de su carrera artística desde sus inicios coloristas con sus cuadros de verbenas, pasando por su contribución al mundo del teatro y la escenografía, el surrealismo, sus más de 30 años en América y su vuelta a España conectando como icono de la movida. 

Mallo es una artista poliédrica, imposible de definir en unas cuantas líneas. Y por ese motivo este artículo no pretende ser un estudio amplio de toda su obra, al revés. Quiere centrarse en una época muy concreta de su carrera relacionada con las fechas en las que estamos. 

En la noche de muertos es común ver disfraces y decoración de temática fúnebre. Los esqueletos nos recuerdan la fugacidad de la vida. Esos esqueletos aparecen muy pronto en la obra pictórica de Mallo. Tras triunfar con la vivacidad de sus cuadros de verbena, se adentra en un universo que ella califica de expresionista pero que tiene mucho que ver con la idea de lo putrefacto en el surrealismo. Paloma Chamorro la entrevistó en un programa de Televisión  Española en el año 1979 y le preguntó cómo había pasado del color a esta etapa tan diferente. Su respuesta fue la siguiente:

 Pues como pasa el día y la noche, por la ley de los opuestos. Es una cosa que la puede revelar el inconsciente pero no el consciente y la razón. Es una evolución, porque en la vida existe lo bueno porque existe lo malo. Y si existe el día es porque existe la noche. Hubo una evolución formal porque mi expresión tenía que cambiar con el tema, con lo que se llama muerte y yo llamo evolución.

 

ANTRO DE FÓSILES (1930) Fuente: LaDigitaldelReina

 

Dentro de la exposición se encuentran siete cuadros de esta temática. La serie se ha dado en llamar Cloacas y Campanarios y ocupan la carrera de Mallo durante los años 1929-32. Uno de ellos es  Antro de fósiles (1930)  Sobre un paisaje desolado yacen varios cadáveres humanos de los que solo quedan los huesos. Rotos, retorcidos, son el recuerdo de algo que ya no está y que ha quedado abandonado a su suerte.  Otra de las obras que se exponen de esta serie se llama Espantapájaros (1930). Obra muy famosa puesto que el mismísimo Andre Bretón, padre del surrealismo, se la compró a Maruja Mallo tras verla en la galería Pierre de Paris. Las telas al viento de Espantapájaros evocan una presencia fantasmal y onírica muy cercana al movimiento surrealista.

 

ESPANTAPÁJAROS (1930) Fuente: Foto propia redacción C.L.
 

Tras estas obras que nos han evocado desde la noche de muertos se ha escrito y se ha dicho que fueron un preludio de la guerra civil. No obstante, la primera guerra mundial acababa de arrasar Europa dejando muerte y desolación a su paso. En la misma entrevista que Paloma Chamorro le hizo en el año 79 también le preguntó si en esta pintura podía a haber una cierta premonición de lo que le esperaba a este país:

Yo lo hacía inconscientemente […]. Ya en el 29 empecé a prever o a sentir, otro mundo, otra atmósfera.

Premonición o no, lo que está claro es que estos cuadros siempre dejan huella. Nos recuerdan que las guerras y el egoísmo humano convierten la vida en polvo y en un anhelo de lo que antes fue. Un sinsentido que a día de hoy se está viviendo en muchas partes del globo. Birmania, El Congo, Sudán, Etiopía, Ucrania y Palestina son las zonas de mayor conflicto en estos momentos. Tenemos en la retina las imágenes del horror en Gaza, pero también las de las macro manifestaciones que se han producido en ciudades de todo el mundo pidiendo que pare el genocidio.

Si miramos detenidamente estos cuadros  de colores grises de Maruja Mallo muy pronto nos llevarán a otro cuadro que se pintó posteriormente y que también cuelga en las paredes de este museo. Me estoy refiriendo a El Guernica. Ícono máximo de la guerra civil española y delante del cual hubo, hace tan solo unas semanas, un acto contra la guerra en Gaza incluyendo una sentada con banderas palestinas.

La conclusión es clara:  El arte siempre o casi siempre es política. Puede que los artistas nos muestren su intención a la hora de pintar sus obras. Puede que no. Lo que si es cierto es que nunca deja indiferente. Los que miramos estas obras podemos convertirlas (sin vandalismo, por favor)  en banderas para la Revolución.


C.L.

4 Comentarios

  1. Que buena conexión entre arte, historia y actualidad. Enhorabuena, has conseguido que me interese (un poco más) por Mallo😏

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    1. Gracias Iskra. La verdad es que Maruja Mallo sigue teniendo mucho que contar. Un gran personaje del siglo XX que en el XXI sigue estando de plena actualidad.
      Un saludo:
      C.L.

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  2. Un artículo riguroso y muy bien traído, a Maruja le hubiera encantado.

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    1. Gracias, Iranon. Era genio y figura. Y si no le hubiera gustado, me lo habría dicho sin cortarse un pelo. Menuda era la señora 😄
      Un saludo:
      C.L.

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