Conociéndonos: Entrevista a Beatriz Dulce
Esta sección de entrevistas de nuestra gaceta literaria no tiene más ambición que la de acercarnos y conocernos. Somos muchos y diversos, con aficiones increíbles y a veces con profesiones y estudios interesantísimos que se han quedado aparcados por mil motivos diferentes. El caso es que ahora estamos aquí, en este museo que nos acoge y como entretenimiento se nos ha ocurrido juntarnos para contar y de paso conocernos un poco más.
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La sección de entrevistas me encantaría inaugurarla entrevistando a una compañera nuestra que conocí hace un par de años en las salas del Museo del Prado. La verdad es que me fascinó lo que me contó de su antiguo trabajo. Bea es restauradora de retablos góticos, y me relató las peripecias que había vivido recorriendo iglesias recónditas y escondidas en muchos pueblos de nuestro país. La verdad es que desde entonces, cada vez que me cruzo con ella bajando las escaleras del vestuario o en alguna sala de nuestro museo, la vuelvo a imaginar colgada de un andamio con un pincel en la mano confundiéndose con alguna virgen gótica y rodeada de mil barnices diferentes.
Hola, Bea. Lo primero, gracias por prestarte a participar. Para los que no conocemos mucho del mundo de los retablos ¿en qué consiste tu trabajo?
Hola María José. Mi trabajo, ante todo consiste en que las obras de arte no se sigan deteriorando. Ese es el primer paso y el más importante. Lo primero es conservar lo que ha llegado hasta nuestros días: evitar desprendimiento, roturas...Y después ya entraría lo que es propiamente la restauración, que ya supone intervenir el retablo reconstruyendo las pérdidas que haya podido tener. Por ejemplo, ha podido perder trozos de madera, estuco, pintura; también se limpian barnices envejecidos que impiden ver la obra correctamente. Lo fundamental es no modificar el original que ha llegado hasta nosotros y no inventarse las cosas que faltan.
¿Qué formación se precisa para ser restauradora de retablos góticos?
Tengo que decir que yo he trabajado sobre todo en iglesias góticas, pero los retablos solían ser renacentistas. Para ser restauradora, en mi época (que ya hace tiempo por desgracia), había dos opciones, una era estudiar la licenciatura de Bellas artes y especializarse, y la otra hacer una diplomatura directamente de restauración.
¿Cuándo tuviste claro que te querías dedicar al mundo del arte?
Es algo que me ha atraído de siempre. Ya desde pequeña, cuando tenía ratos muertos, los dedicaba a dibujar cualquier cosa que veía. Pero la restauración era una gran desconocida para mí. No sabía que existía hasta segundo de BUP. Tuve una reunión con mi tutora, que era profesora de dibujo técnico y me dijo que yo tenía el perfil ideal para restaurar. Yo por entonces tenía en mente hacer arquitectura, pero me estuvo contando en qué consistía el trabajo y empecé a pensar en estudiar Bellas artes. Para que veamos la influencia que puede tener un profesor en un adolescente.
Sí, es cierto, en esa etapa es muy importante la labor de los profesores. Siguiendo con la entrevista, de entre todos tus trabajos ¿Cuál destacarías o de cuál te sientes más orgullosa?
¡De todos! Jajaja. Pero sobre todo de "mis niños". Un par de retablos renacentistas de unos 10 metros de altura que hice prácticamente sola. Dediqué varios años a restaurarlos y los conocía como la palma de mi mano
¿Qué prima más en tu trabajo, la artesanía o la técnica?
La técnica sin dudar. Para restaurar no hace falta ser artista, no necesitas creatividad.
¿Crees que la inteligencia artificial, que está tan en auge en estos tiempos que vivimos, puede ser una aportación importante en el mundo del arte y, en concreto, en tu profesión de restauradora?
En el mundo del arte seguro, porque abre nuevas vías.
Y en el mundo de la restauración tengo muy claro para qué la usaría. Hay veces que no llegamos a saber cómo eran las obras en su origen. Bien porque los materiales han envejecido y ya no hay manera de devolverlos a su estado original, o bien porque no tenemos información suficiente para restaurarlos y no podemos cometer nunca un falso histórico. No podemos hacer una restauración inventando. Así que utilizaría la inteligencia artificial para generar simulaciones de cómo eran originalmente estas obras. Por ejemplo, la imagen que nosotros tenemos de una obra arquitectónica griega es de color blanco, pero inicialmente era de colores muy vivos, rojos, azules. No se me ocurriría restaurar el Partenón poniendo estos colores sin saber exactamente cómo era, pero con toda la información escrita que tenemos sobre él, una inteligencia artificial sí podría generar una imagen similar al original sin necesidad de crear un falso histórico en el propio edificio.
Qué atractiva resulta esta posibilidad que nos planteas de la IA. Sigamos, ¿por qué abandonaste esta profesión?
Jajaja, básicamente porque llegó la crisis. Mi sueldo salía prácticamente del cepillo de las iglesias. Y con la crisis, la gente ya no aportaba dinero. Así que me tocó volver a casa.
De todas formas, yo tenía claro que la restauración era algo "temporal". No me veía teniendo familia y yendo con mi maletita de pueblo en pueblo.
¿Te acuerdas de algún proyecto especial que te guste recordar o alguna anécdota curiosa?
Me gustaba mucho cuando te encontrabas en la parte del retablo que no estaba a la vista del público inscripciones de alguna persona que había estado en ese mismo sitio, pero hace siglos. Era como leer un mensaje del pasado. También recuerdo un taller de restauración, con los que trabajé hace muchos años por la provincia de Ávila, que hacían algo parecido pero dirigido al futuro. Este taller dejaba su sello en todos los retablos en los que trabajaba. Rellenaban un cacahuete con masilla de madera y lo arrojaban por detrás del retablo o lo ponían en alguna zona no vista. Era su sello, como un mensaje en una botella, dirigido al futuro.
Esto que cuentas me hace recordar una canción de Amaral que me encanta, la de “Nadie nos recordará” que habla de los océanos de tiempo que a veces cruzamos. En realidad, es lo que hacen estas piezas únicas que llegan hasta nosotros, recorrer océanos de tiempo. Si pensamos en las obras que custodiamos en nuestro museo también podemos imaginarlas como viajeras en el tiempo. Aunque han recorrido travesías de tiempo mucho más cortas que tus retablos renacentistas, muchas se han enfrentado a contratiempos increíbles para llegar a nuestras salas. La próxima vez que las contemple, también las veré como supervivientes y como futuros mensajeros de nuestra época. Volviendo al día a día ¿qué valoras de tu nuevo trabajo en el museo Reina Sofia?
Estabilidad, tranquilidad y tiempo para dedicar a mi niño, a mis amigos y a mí, y poder trabajar en un entorno único.
Precisa y concisa, lo tienes clarísimo, Bea. Ya para finalizar, ¿cómo ves el futuro de tu profesión? ¿piensas que podrás retomarlo algún día?
Creo que España tiene muchísimo patrimonio, que hasta el pueblo más pequeño tiene cosas preciosas y valiosas, y que queda mucho por hacer. Y en cuanto a la posibilidad de retomar algún día mi profesión, creo que… no, con algo de nostalgia al decirlo, pero no, disfruté mucho de esa etapa, pero también la cerré.
¡Genial, Bea, por todo lo que nos has aportado en esta primera entrevista! Espero que, cuando visitemos alguna iglesia gótica, y nos encontremos con un retablo renacentista, seamos capaces de recordar todo lo que nos has contado y valoremos el trabajo, la paciencia, el conocimiento y la dedicación que hay detrás de esas obras.
Muchas gracias por compartir este rato con nosotros y te felicito por lo valiente que has sido al prestarte a inaugurar esta sección de la gaceta sin saber muy bien en qué consistía y dejarte convencer mientras cerrabas y abrías la taquilla. Ahora te damos el testigo para que seas tú quien elijas a la siguiente persona a entrevistar, y así, entre todos consigamos que esta rueda continúe y ojalá la cadena sea larga, con muchos compañeros que se animen a participar y a contarnos sus vivencias, trabajos, hobbies... o lo que consideren.
MJ
1 Comentarios
Una vez más, la confirmación de los grandes profesionales que tenemos en España, y el ingente patrimonio cultural....señores que mandan, podrían unir una cosa con la otra...?
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