Compradeando: Cumpleaños
🎶🎵¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz! 🎵🎶
Hoy estamos de celebración, el Museo del Prado cumple 206 años. No creo que nadie que asistiera ese viernes 19 de noviembre de 1819 a la inauguración pudiera imaginar en lo que se iba a convertir el museo con el paso de los años. Cómo serían aquellos días con esos señores con sombreros de copa y esas señoras con sus vestidos tan rimbombantes, paseando por estas salas donde solo se abría los miércoles, con solo 311 obras (actualmente 1700), todas de pintores españoles, y donde casi todos los visitantes eran locales.
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| Fuente: Museo del Prado |
El tiempo ha ido pasando y durante estos años el Prado ha vivido todo tipo de acontecimientos, desde el reconocimiento con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2019, año en que conmemoró su bicentenario, hasta algún que otro no tan bueno, como robos o falsos incendios.
Ya me habían dicho que al museo cada día viene más gente y él tan feliz… aquí sigue recibiéndolos con su mejor sonrisa. A pesar de este aumento de visitantes hasta ahora tampoco ha sido una locura (casi no se ha tenido que cortar el Bosco), porque es una época de transición.
Pero me temo que esta transición entre el final del verano y la Navidad termina ya, hoy mismo, a partir de las 10 de la mañana. Y es que, como buen cumpleañero, el museo invita a visitarlo de forma gratuita todo el día.
De aquí hasta enero va a ser un no parar de gente procedente de todos los lugares del mundo.
Hablando de la gente, una de las cosas que más me sorprendía antes y me sigue sorprendiendo ahora del Prado es la cantidad de preguntas que nos hacen a los vigilantes, sobre todo gente de Latinoamérica. Y no hablo solamente de las típicas preguntas que suelen hacernos a todos por temas de arte o por todo lo relacionado con la visita, como dónde están los baños, cafetería, salida, horarios o por una obra en concreto:
“¿Dónde puedo ver el Guernica?”
“Tiene que ir al Museo Reina Sofía, sala 205.10”
A lo que me refiero es a preguntas de otro tipo. No sé si será por el uniforme, que permite que nos identifiquen rápido como trabajadores del museo, o habrá otro motivo, pero en el Prado nos preguntan por todo.
Esta semana me han preguntado por la situación social de España, por dónde está enterrado el apóstol Santiago o por cuánto cuesta un taxi a la Puerta del Sol, entre otras cosas. Aunque la estrella de todas las preguntas es: “¿¡Por qué no puedo hacer fotos, si en el Louvre he podido!?”
Mientras el Prado cumple 206 años yo ya llevo casi un mes. Y aunque ha sido como volver con un o una ex, y no como una primera cita, como habéis podido ver todavía siento que tenemos que terminar de conocernos…
Son aquellas pequeñas cosas, que canta Serrat, imprescindibles en el día a día, que estando en la bolsa no manejas muy bien y que ahora tengo que empezar a comprender y dominar para que esta relación sea perfecta. Casi todo tiene que ver con cosas muy importantes en las relaciones de pareja como vacaciones, permisos, horas extras y las mil y una maneras de combinarlas.
Tienes que ser ingeniero o un buen jugador de parchís: saco un seis, meto la ficha en casa, me cuento diez, te como, me cuento veinte y vuelvo a tirar…. hay que saber dónde tienes cada ficha en todo momento para con menos conseguir más.
Hay otra cosa que tiene de peculiar este museo, que me encanta y que yo he echado mucho de menos, y es lo vivo que está aquí el walkie… es como un patio de vecinos, todos con las ventanas abiertas. Aquí todo el mundo tiene uno y es un no parar de mensajes, que van desde preguntas a los compañeros de información:
“Información, ¿me recibes?”
“Adelante para información”
“¿Dónde está el Cristo de Velázquez?”
“En la sala 14?
Hasta cualquier otro tipo de comunicación:
“Salas A, hay un correo en Jerónimos”
“……, ven a firmar una hoja”
“Conserjería, ¿se pueden pasar por la 12?”
“Gabinete Médico, ¿pueden venir a la entrada?”
Y así continuamente…
Pero, sobre todo, lo que más echaba en falta… el: “pásate al 2”.

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