La gaceta en femenino: Mujeres artistas
Año 1976. El museo de Arte del Condado de Los Ángeles inaugura “Women Artists 1550-1950” una exposición dedicada a 83 mujeres artistas con un total de 150 obras. Esta muestra pudo verse después en Texas, Pensilvania y por último en el Museo de Brooklyn demostrando el éxito de público que supuso en su momento. Ahora nos parecería una exhibición itinerante más, nada fuera de lo normal, pero supuso un gran hito ya que fue considerada la primera exposición internacional de mujeres artistas. Sus comisarias, también dos mujeres: Ann Sutherland y Linda Nochlin.
| Fuente: Wikipedia |
Si nos retrotraemos en el tiempo poco antes, en ningún manual de historia del arte se nombraba a una sola mujer artista y no hace falta decir que en los museos tampoco se mostraban sus obras como parte de sus colecciones permanentes. El género imperante en el mundo del arte era el masculino y los grandes artistas, hombres. De esto se fueron dando cuenta ciertas estudiantes y profesoras que dentro de los movimientos feministas fueron creando grupos y organizaciones que empezaron a promover estudios sobre el arte producido por mujeres , como el “Women Caucus For Art” o el “Ad Hoc Known Artists Comittee” que tenían entre sus objetivos avergonzar a las galerías y museos puesto que apartaban a las artistas de sus muestras.
1971 fue un año fuerte para el feminismo. La Women in the Arts Foundation realiza “Women choose Women” en el centro cultural de Nueva York, formada por 109 creadoras contemporáneas que sentó precedentes en el mundo del arte. También la historiadora Linda Nochlin publica su artículo “Why Have There Been No Great Women Artists?” en el que habla sobre cómo las diferencias entre los sexos a lo largo de la historia, las instituciones y la historiografía han dejado de lado a la mujer a lo largo de los siglos en el mundo artístico. Incluso nos deja el interrogante acerca de si existe la genialidad en el arte creado por mujeres y si es opuesto al masculino en cuanto a temáticas o técnicas. Para Linda, la definición de arte es “la expresión directa personal de la experiencia emocional individual, una traslación de la vida personal al lenguaje visual” . Por lo tanto, ¿pueden existir entonces diferencias en cuanto al género a la hora de realizar una obra artística?
Como respuesta al escrito de Nochlin, Ann Gabhart y Elizabeth Broun presentaron en la Galería Walters de Baltimore “Old Mistresses:Women Artists of the Past” (1971). Este certamen supuso todo un avance para el movimiento feminista en el arte al reunir a 35 figuras femeninas de distintas épocas y fue la gran precursora a la exhibición del 76 pero no se consideraba internacional puesto que los fondos procedían de la propia colección y no habían sido pedidos a diferentes museos del mundo. “Old Mistresses…” tampoco contaba con un catálogo, (aunque sí un ensayo con al menos 12 páginas) como sí lo tuvo “Women Artists 1550-1950” considerado aún hoy de referencia gracias a los conocimientos de sus dos comisarias (y por supuesto como gran contrarrespuesta de la propia Nochlin a la muestra del 71).
A lo largo de los años 80 y 90 se fueron ampliando conocimientos acerca de las mujeres creadoras y con el tiempo se han ido realizando también exposiciones revisitando sus vidas y obras, pero todavía no está todo dicho y queda un largo camino. No hay más que echar un vistazo atrás a la falta de visión femenina en las artes en nuestra propia cultura y como en instituciones como el propio Museo del Prado ha empezado hace poco esta nueva política de resurrección de artistas. La primera exposición dedicada por entero a una mujer, Clara Peeters, fue en el cercano año 2016. A esta le siguió “ Historia de dos pintoras: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana” en 2019 (conocida popularmente por el público que visitaba el museo como “la exposición de las pintoras” o “la de las mujeres”) y después la polémica “Invitadas” pues las obras de mujeres eran menos de las que se esperaban, inferiores en cantidad a sus homólogos varones o guardaban alguna que otra sorpresa (como la retirada de la obra “Escena de familia” por la autoría no bien atribuida años atrás).
A su vez, el Museo Thyssen inauguró en 2023 la magnífica “Maestras” donde se daba visibilidad a (como expresa su propia introducción) “artistas célebres en su tiempo que hoy vuelven a ser reconocidas como maestras, en contestación al borrado en la historia del arte que sufrieron junto a otras que rompieron moldes con obras de indudable excelencia”.
Como último y reciente ejemplo la exposición de Maruja Mallo en el Museo Reina Sofía que está teniendo mucha afluencia de público e interés general hacia la pintora surrealista.
Por lo tanto, como ha quedado señalado, la crítica y la historiografía sobre las creadoras femeninas es tan reciente que aún queda mucho por aprender, de ellas, de su arte y de su forma de hacer, tan válida y genial (haciendo un guiño a Nochlin) como la de sus compañeros hombres. Por eso hoy, 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y desde nuestra nueva sección aportaremos (humildemente) nuestro granito de arena dándole foco a las mujeres que han sido invisibilizadas en las artes y la cultura a lo largo de la historia. A partir de ahora intentaremos hacerlas un poquito más de justicia.
Lydia Alonso
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