El grito, obra del pintor noruego Edvard Munch, fue creada en 1893 y representa la ansiedad y el terror del ser humano moderno.

¿Por qué esta obra?  Además de su importancia, por su gama cromática de colores cálidos de fondo, luz semioscura…

 

Fuente: Wikipedia


Tonos oscuros de azul, verde y negro en el puente y el fiordo junto a intensos y contrastantes  rojos, naranjas y amarillos brillantes en el cielo, que simbolizan la angustia del momento, creando una atmósfera turbulenta y emocional, muy asociados a los que vemos en otoño y Halloween. Y por supuesto, el misterio que la rodea, es un hombre gritando, o quizá escuchando un grito…

La figura central muestra el rostro y las manos del personaje en un color pálido, casi fantasmal, que se ve afectado por la intensidad del entorno y la angustia que lo rodea. Las dos figuras que se ven al fondo del puente tienen colores más apagados, lo que sugiere que están ajenas al estado emocional del personaje principal, y son secundarias en la composición.

Así, basándonos en estos colores tan presentes en productos típicos de esta época, os cuento los ingredientes de nuestro rollo, brazo gitano o como queráis llamarle.


Fuente: Foto de la autora


  • Calabaza o zanahoria (1 kilo) y huevos frescos (4 o 6 según calibre). De acuerdo a esos colores anaranjados y amarillos, tan presentes en nuestra obra de inspiración. 
  • Guindilla picante o pimentón que arde, representan la intensidad emocional. Opcional, queso para gratinar. 
  • Hierbas frescas, cebollino picado o perejil en mi caso, como figuras del fondo, ajenas al grito, no se llevan el protagonismo, pero que están ahí. Son detalles sutiles que le dan contexto, profundidad y elegancia al plato.
  • Personaje central, ajo crudo o cebolla. Fuerte, penetrante y a veces difícil de manejar. Le da alma y carácter al plato, pero si se usa en exceso puede hacerte gritar!
  • Relleno, aguacate (dos unidades, 500 gramos aprox), huevo cocido (4 o 6) y atún (3 latas, en aceite de oliva o natural para los más light).
  • Para el movimiento fluido que conecta toda la receta, podemos usar una salsa de fondo o decoración (a mí me encanta la sweet chili, pero puede ketchup) que acompaña y arrastra todos los sabores y los hace vibrar en armonía, o caos

¡Al lío! Fácil, fácil.

Picamos las zanahorias, ajo, perejil, pimentón… y junto a los huevos batidos y los 200 gramos de queso para gratinar hacemos una lámina que ocupe toda la bandeja del horno. 30 minutos 180 grados calor arriba y abajo (o hasta que veáis que esta cuajado)

Relleno, mezclamos los aguacates maduros, con los huevos cocidos picados y las latas de atún. Extendemos sobre nuestra base una vez fría, y a enrollar.

Para decorar, como os comente, una salsa roja, más queso por encima si sois amantes de él como yo.. unas semillas de lino, etc.


Fuente: Foto de la autora


Nosotros lo hemos acompañado de una bebida en los mismos tonos, zumo de frutos rojos (fresas, frambuesas, sandía, arándanos) con unas gominolas de ojos y una crema de calabaza y bizcocho de zanahoria aprovechando lo que sobra. Si no lo habéis hecho ya os animo a hacerlo, queda espectacular!

Opiniones, ideas y sugerencias… os esperamos!

 

 La Reina de la cocina 


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