La sala y yo: De nuevo Matisse en Madrid. Su eco en el Museo Reina Sofía
En estos días Caixaforum-Madrid celebra la exposición temporal “Chez Matisse. El legado de una nueva pintura”. La misma me trae el recuerdo mi primer acercamiento a Matisse, en mi época de estudiante de Arte Contemporáneo, a través de la exposición temporal que realizó el Centro de Arte Reina Sofía con el título “Henri Matisse. Pinturas y dibujos de los museos Pushkin de Moscú y el Ermitage de Leningrado” en 1989, recomendada por el profesor D. Valeriano Bozal, el cual ya no está con nosotros, y al que siempre le estaré agradecido por la forma de transmitirnos sus amplios conocimientos.
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| Fuente: CaixaForum |
Los años han hecho que el conocimiento que tenía de artistas universales de la Historia del Arte, con el objetivo entonces de superar unas pruebas académicas, no se quedará ahí, y en muchos casos desembocara en una emoción profunda. Imagino que es un proceso lógico que se va construyendo de forma lenta y pausada para cualquier historiador del arte, al menos en mi caso ha sido así. La teoría y la comprensión de la misma pueden ayudar a que se produzca tal emoción, pero hay autores que te pellizcan el alma desde un principio, y eso es lo que me ocurrió con Matisse; sus pinturas trascienden el valor estético o la manera de transmitir un cierto mensaje.
El máximo representante del “fauvismo” recogió influencias de: pintores postimpresionistas, de Bonard y el movimiento “nabi”, de las máscaras africanas, de Picasso..., pero consiguió una factura propia, el sello de un estilo personal que le hizo especial.
Matisse fue un pintor cargado de una gran vitalidad que expresó a través del color, el cual será el protagonista frente al dibujo, y le permitió interpretar la realidad, expresarla, desde lo más hondo de su interior. Es una realidad subjetiva frente a la realidad considerada objetiva, que ya había alcanzado su máximo mediante la fotografía.
Los colores en las pinturas de Matisse son primarios, brillantes y aplicados con pinceladas que podemos denominar “salvajes”. En muchos casos los mismos no corresponden con los colores que podemos considerar reales, o que serían los lógicos para determinadas representaciones; son irreales y se ajustan a las inquietudes del propio artista, algo que se observa especialmente en sus retratos.
Otra característica de Matisse, aparte de la simplicidad de las figuras, es el movimiento, obtenido mediante formas onduladas, o incluso con la propia temática del cuadro, como sucede con la danza o la música. El carácter decorativo está muy presente en toda su obra, especialmente a través de los arabescos que podemos hallar en paredes, cortinas y manteles, que contribuyen a acentuar ese aspecto dinámico.
El Museo Reina Sofía no posee ninguna obra de Matisse, pero sí de Pierre Bonard, uno de los pintores que más se acerca al estilo fauvista con su obra “Thadée Natanson y Misia”, perteneciente a la Colección Permanente, la cual se encuentra en la segunda planta, sala 201.2. Ambos artistas se retroalimentaban estilísticamente.
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| Fuente: Museo Reina Sofía |
Pablo Picasso, cuyas pinturas pertenecen a la Colección Permanente y se encuentran actualmente en la segunda planta del Edificio Sabatini, a diferencia de Matisse, expresa la realidad que capta a través de la geometría y la superposición de planos, con líneas que dibujan los contornos muy marcadas. Pero los distintos planos están cargados de amplias zonas de color con diversos matices que completan el volumen de la figura; este cromatismo, en muchos casos, no corresponde a la realidad objetiva sino a la propia mirada del autor. Al igual que Matisse llegó a experimentar con el cubismo, Picasso hizo lo mismo con el fauvismo, pero no solo se basó en el color, sino también en el predominio de la línea curva, algo poco común en él.
Matisse y Picasso tenían en común su gusto por las máscaras africanas, aunque Picasso, además, se sentía atraído por la escultura ibérica y el arte románico. Ambos compartieron también temáticas parecidas, como son: los retratos, los bodegones, la importancia de la mujer y la naturaleza, los instrumentos musicales, y un elemento que será muy común en autores posteriores como es la representación de una “ventana abierta”. La coincidencia temática se concreta más en las “Odaliscas” pintadas por ambos artistas. Las obras de Picasso que posee el Museo Reina Sofía, “Tres cabezas de cordero” y “Busto y Paleta”, pertenecientes a la Colección Permanente de la segunda planta, creo que pueden ser ejemplos de la influencia de Matisse.
Algunos de estos ecos fauvistas los podemos hallar también en Georges Braque, Juan Gris y Joan Miro; todos ellos pertenecientes a la Colección Permanente del Museo, y localizados en la segunda planta del Edificio Sabatini.
Un caso especial es Dalí y sus pinturas “Composición abstracta”, “Sin título” y “Cuatro mujeres de pescadores en Cadaqués”, pertenecientes también a la Colección Permanente del Museo, y localizadas en la segunda planta del edificio Sabatini, sala 206.1. En ellas Dalí expresa su subconsciente a través del color y composición: formas onduladas, casi irreconocibles, de colores negro o rojo sobre amplios fondos monocolores. Son un claro ejemplo de la experimentación del artista, con clara influencia fauvista, y un preludio de lo que sería en el futuro el expresionismo abstracto de la década de los cuarenta y cincuenta.
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| Fuente: Museo Reina Sofía |
En la cuarta planta del edificio Sabatini se encontraban, hasta no hace mucho, obras de autores de los años cincuenta y sesenta, que reflejan una clara influencia de Matisse, sobre todo de su último periodo, en las cuales el color se convierte en el elemento de expresión fundamental y único para transmitir emociones: obras de Mark Rothko y otros integrantes del expresionismo abstracto americano y español, destacando en éste último José Guerrero, y del grupo El Paso, fundado en 1957, con ejemplos de Manolo Millares, Antonio Saura o Luis Feito, entre otros.
Por todo lo expuesto hasta ahora recomiendo visitar la exposición “Chez Matisse”, y que cada un@ saque sus propias conclusiones. Estoy seguro de que nos servirá, como vigilantes del Museo Reina Sofía, para conocer mejor las obras que alberga.
Eduardo Alonso Cereza
![<p>Henri Matisse, <em>Luxe, calme et volupté</em> [Lujo, calma y voluptuosidad], Otoño-invierno de 1904. Centre Pompidou, París. Musée national d’art moderne / Centre de création industrielle. En depósito en el Musée d’Orsay, 1985 AM 1982-96 © Succession H. Matisse/ VEGAP/ 2025. Fotografía: © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Service de la documentation photographique du MNAM/Dist. GrandPalaisRmn</p> - Chez Matisse - CaixaForum Madrid](https://caixaforum.org/documents/307142/173693060/ChezMatisse_frame_big2.jpg/fd1467dd-abce-b455-f6a0-e452b00989c8?version=1.0&t=1754291582896null&download=true)


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