“Si el niño rompe sus juguetes, es, en primer término, para investigar; después para modificar: conocimiento y creación. Démosle, pues, los juguetes a piezas, y que haga lo que quiera. Así nos adaptaremos a su psicología”

(Joaquín Torres García)

El juego es la principal actividad del niño 

( Friedrich Fröbel)

La Noche de Reyes está a la vuelta de la esquina y seguro que más de uno habrá jugado con esas piezas de madera en forma de cilindros, cuadrados y triángulos de colores vivos para hacer casitas, coches, aviones o lo que la imaginación le pidiera, e incluso puede que también os hayáis columpiado en un balancín de madera con forma de caballito. Pues estos míticos juguetes atemporales fueron imaginados y comercializados por Joaquín Torres García, un pintor uruguayo nacido en Montevideo en 1875 que está ampliamente representado en las salas de nuestro museo. En la colección del Reina Sofía hay muchas obras de este autor, muy diferentes entre sí porque se corresponden con las distintas etapas artísticas por las que transitó. 

Fuente: Foto de la autora en la sala 202.02

Del noucentismo catalán, con cuadros figurativos de temática clásica con referencias al mundo antiguo y muy poéticos, pasó a una pintura constructivista, geométrica, llena de símbolos y de apariencia simple. Su estilo no cesó de evolucionar. La amistad con su compatriota Rafael Barradas le acercó al vibracionismo. Además, conoció a Mondrian, a Picasso, a Lorca, a Miró…, y todos dejaron huella. Vivió en Barcelona, Nueva York, Florencia, París, y Madrid, y entró en contacto con las vanguardias. Formuló una corriente artística llamada “Universalismo Constructivo” con cuadros como los de la sala 207, 205.14, y 202.02 que no cansan y te invitan a seguir mirándolos. Son enigmáticos, ordenados, muy bien equilibrados, introduce textos y letras y recupera símbolos primitivos de las culturas americanas, como el sol, el pez o el hombre. Así, construyó un lenguaje propio, llamado “constructivismo universal”, que integró el mundo interior con el orden cósmico, un arte que está al servicio de la razón y de la armonía, y que también utilizó para la elaboración de sus juguetes.

"El orador". Fuente: MNCARS

Fuente: MNCARS en la sala 205.14

"Constructivo en blanco y negro" . Depósito Colección Telefónica. Fuente: MNCARS

Torres García fue pintor, escultor, escritor, profesor, teórico del arte y tuvo la suerte de compartir con su mujer, Manolita Piña, la pasión por la pedagogía renovadora de Fröbel y Montessori, dos innovadores y reformadores en la educación infantil que defendían el juego como eje central del aprendizaje. Así, Joaquín Torres García intentó acercar el arte contemporáneo al mundo infantil. Sus juguetes de madera son piezas geométricas desmontables de colores primarios y permiten al niño explorar, investigar e imaginar la realidad.


Joaquín Torres García intentó que la fabricación y diseño de los juguetes fuera su medio de vida. Lo intentó primero en Barcelona, asociándose con el industrial y fabricante catalán Francisco Ramblá, con el que fundó en 1918 la “Sociedad del juguete desmontable”. Esta asociación no resultó fructífera y finalmente se disolvió. Torres García lo volvió a intentar, esta vez en Nueva York, donde se trasladó con su familia en 1920. Allí se acercó a la ciudad moderna, quedó fascinado por el dinamismo de esta metrópoli que le provocó atracción y rechazo. Ese fuerte impacto visual lo plasmó en muchos de sus cuadros, como el expuesto en la sala 202.2 (puentes elevadizos, rascacielos, máquinas, trenes…)
Fuente: foto de la autora en la sala 202.02

En Nueva york fundó una sociedad para comercializar sus juguetes “Artist markers Toys” pero no prosperó. En 1922 volvió a viajar, esta vez a Florencia, en busca de talleres de carpintería interesados en sus diseños y allí fundó una nueva sociedad industrial “Aladdin Toy.Co” (juguetes transformables Aladín). Esta nueva empresa tenía dos sedes, una en Florencia y otra en Nueva york, y el objetivo era la fabricación de forma industrial a gran escala. El juguete más importante que se producía en el mercado americano era el GO pony, el caballo balancín de madera. Sin embargo, la fatalidad y la mala suerte hizo acto de presencia, y un incendio en 1925 arrasó con la fábrica americana, quemando toda la producción y maquinaria.  Joaquín Torres García no abandonó nunca la idea de producir sus juguetes, pero después de estos fracasos e infortunios, la fabricación quedó reducida al ámbito familiar y artesanal, recurriendo a veces a sus amigos artistas y a su familia para completar a tiempo algún pedido. 


Publicidad diseñada por Joaquin torres del "Go pony" caballito balancín, comercializado por la marca Aladdin Toys. Fuente: Instagram @museotorresgarciaoficial


Después de Nueva York y Florencia, recaló unos años en París. También pasó por Madrid, y fue aquí, en 1932, donde fundó un grupo de arte constructivo en el que también se involucró nuestra gran Maruja Mallo, que tan en auge está estos días en nuestro museo con su exposición temporal. Otros miembros que se adhirieron al grupo de Torres fueron los miembros de la escuela de Vallecas, muy presentes en el Reina Sofia. 

Dos años después en 1934, con 60 años y acompañado por su mujer y sus 4 hijos, regresó a Montevideo, su ciudad natal, donde fue recibido con honores. Allí comenzó una gran actividad con conferencias, entrevistas, y exposiciones, sin dejar de lado nunca su pasión por el mundo infantil y la fabricación de juguetes. 

En sus creaciones infantiles, lo que deseaba despertar era la imaginación del niño. Su obra pictórica estuvo influenciada por sus juguetes, por las ciudades en las que vivió, y por los movimientos artísticos que conoció en su periplo vital. Falleció en Montevideo en 1949 a los 75 años. 

Torres García propuso buscar un arte universal que expresara la armonía del hombre con el cosmos, una idea sencilla pero muy actual. Sus ideas nos recuerdan lo necesario que es buscar el equilibrio con la naturaleza y pensar en nuestro planeta como un hogar al que tenemos que cuidar. En esa búsqueda de lo universal, me lo puedo imaginar perfectamente luchando por la universalidad de los derechos humanos y de la justicia en este mundo que compartimos. 

A Joaquín García Torres lo queremos recordar cerca de la noche de Reyes porque es un día para los niños, los que son y los que fuimos, y nunca debemos olvidar que los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando, así que ¡a jugar!, recuperemos la ilusión y despidámonos con una de sus frases “¡todo es juguete y pintura!”.

Feliz Noche de Reyes


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