La sala y yo: La Comuna de París
En el mes de octubre, Gerard, un amigo francés, vino a visitarme. Dio la casualidad de que el día que recorrió nuestro museo yo estaba cuidando las tres últimas salas de la 208, donde se proyecta un vídeo sobre la Comuna de París y el Cementerio de Père-Lachaise. Fue allí, en ese contexto tan significativo, donde le propuse hacerle una serie de preguntas sobre un tema que domina y que Gerard aceptó sin dudar.
Estoy realmente encantada de poder realizar esta entrevista con una persona tan especial. Gerard no solo es un parisino con una voz autorizada sobre la Comuna de París de 1871, sino que también es alguien cuya vitalidad y pasión por la vida resultan contagiosas. Conocerle ha sido un privilegio: además de su agudeza y cultura, es un auténtico disfrutón, capaz de apreciar los matices de la vida y transmitir esa pasión en cada conversación. Es un verdadero honor contar con él hoy.
Bonjour, Gerard, antes que nada, muchas gracias por acompañarnos y ayudarnos a comprender mejor la Comuna de París. Me gustaría empezar por sus raíces. ¿Dónde dirías que se originan los ideales de la Comuna?
Bonjour, Leticia. La Comuna de París surge tras un largo período histórico que va desde la Toma de la Bastilla en 1789 hasta el final del Segundo Imperio en 1871. París tiene una larga tradición de insurrecciones populares: 1789, 1830, 1848… Cada revolución fue seguida de desilusiones, porque los regímenes posteriores —la Monarquía de Julio y el Segundo Imperio— traicionaron en muchos sentidos los ideales republicanos y sociales. La Comuna, por tanto, se considera heredera y culminación de estas luchas, especialmente de los sueños de una República democrática y social surgidos en 1848.
¿Fue la Comuna una respuesta al hambre, a la guerra o a una crisis política más profunda?
Fue una mezcla de todo eso. La modernización del Segundo Imperio trajo cambios económicos importantes, pero también empeoró la vida de las clases populares. Obreros y artesanos en barrios como Belleville, Ménilmontant y Montmartre vivían jornadas agotadoras sin protección social. La pequeña burguesía, por su parte, sufría la competencia de grandes almacenes e industrias. Además, las reformas urbanas de Haussmann expulsaron a los trabajadores del centro, separando el París obrero del París burgués. Todo ello creó un caldo de cultivo ideal para la revuelta, alimentado por los ideales republicanos y sociales.
¿Quién estuvo realmente detrás del estallido de la Revolución?
La Comuna no tuvo un único líder ni una ideología homogénea. Participaron republicanos jacobinos, socialistas proudhonianos e internacionalistas influidos por Marx y Bakunin. Todos compartían un objetivo común: construir una “República democrática y social” que transformara la sociedad, más allá de un simple cambio de gobierno.
¿Qué papel jugó la guerra franco-prusiana en este contexto?
La guerra fue decisiva. La derrota en Sedán y la captura de Napoleón III provocaron la caída del Segundo Imperio y el sitio de París por los prusianos. La ciudad sufrió hambre, frío y escasez, mientras la Guardia Nacional, compuesta sobre todo por obreros, se convirtió en un ejército civil autónomo, leal a la República. Además, el gobierno en Burdeos y luego en Versalles fue percibido como débil y traidor, lo que creó un terreno muy fértil para el levantamiento.
Antes del traslado a Versalles, el gobierno de Thiers tomó decisiones impopulares. ¿Por qué generaron tanto rechazo?
Firmó un armisticio que muchos consideraron humillante: ceder Alsacia y Lorena, pagar indemnizaciones y permitir la ocupación parcial de París. Luego, una Asamblea mayoritariamente monárquica agravó el conflicto. Las medidas que más indignaron a los parisinos fueron la reactivación de pagos de alquileres y deudas tras el sitio, y el intento de desarmar a la Guardia Nacional, símbolo de la resistencia popular. La chispa final fue el 18 de marzo de 1871, cuando Thiers envía al ejército a recuperar los cañones pagados por suscripción popular durante el sitio y considerados propiedad de París y símbolo de su resistencia. La operación sale mal y se produce el inicio de la Comuna.
Cuando la Guardia Nacional ocupó el Ayuntamiento, ¿quién dirigía realmente la Comuna y qué sectores apoyaron el movimiento?
La dirección era colectiva, sin un líder único, y muy influida por la participación ciudadana. Entre los hombres destacan Delescluze, Varlin, Dąbrowski, Rigault, Flourens y Vallès. Entre las mujeres, su papel fue crucial: Louise Michel, Nathalie Lemel, Élisabeth Dmitrieff y Paule Minck participaron en la defensa, la organización de hospitales improvisados y la educación, mostrando un compromiso político y social ejemplar. Muchos de sus nombres todavía se recuerdan en calles y colegios de París.
La Semana Sangrienta fue el final dramático de la Comuna. ¿Qué sucedió en esos días?
Entre el 21 y el 28 de mayo de 1871, las tropas versallesas retomaron París, y los combates fueron intensos. Los comuneros levantaron barricadas y resistieron heroicamente, incendiando edificios estratégicos y sufriendo ejecuciones masivas. El cementerio del Père-Lachaise fue escenario de la última gran batalla y del fusilamiento de cientos de comuneros, que quedó inmortalizado en el “Muro de los Federados”. Se calcula que entre 10.000 y 20.000 personas fueron ejecutadas sin juicio, y miles deportadas. Fue el fin de la primera experiencia de gobierno obrero en la historia.
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| Monumento construido con las piedras originales del muro en la plaza Samuel de Champlain, junto al Père-Lachaise. Fuente: Wikipedia |
¿Y qué papel jugaron las mujeres durante la Comuna?
Fueron esenciales. Combatieron en barricadas, atendieron a los heridos como enfermeras, organizaron provisiones y talleres, y sufrieron la represión con especial brutalidad. Su memoria fue ignorada durante décadas, pero hoy se reconoce que fueron actrices políticas de pleno derecho, protagonistas de la lucha armada y social, y símbolos de emancipación.
Aunque la Comuna fue breve, ¿qué legado dejó?
La Comuna fue un laboratorio de ideas avanzadas. Destacan la separación Iglesia-Estado, la escuela laica y gratuita, derechos laborales, igualdad social, y democracia directa con representantes revocables. Su influencia llegó a la Tercera República, al movimiento obrero, al feminismo y a corrientes revolucionarias internacionales. Incluso L’Internationale surgió durante la Comuna. Fue un ejemplo de compromiso social, cultural y político que sigue inspirando hoy.
Más de 150 años después, ¿por qué sigue generando debate en Francia?
Porque la Comuna desafió profundamente el orden social y político de su tiempo. Sectores conservadores la vieron como amenaza y su memoria fue silenciada. Solo recientemente, en 2016, se intentó rehabilitar a los comuneros. La construcción del Sacré-Coeur en Montmartre, como “expiación” de la Comuna, refleja las tensiones históricas que aún persisten entre izquierda y derecha.
Finalmente, ¿qué representa hoy el Père-Lachaise y el Muro de los Federados?
Es un lugar de memoria y homenaje. Para la izquierda revolucionaria, simboliza el sacrificio y la lucha por la justicia social. La ceremonia anual del último domingo de mayo mantiene viva la memoria y transmite su historia de generación en generación. Además, se ha convertido en un punto de encuentro para diversas causas de la izquierda, acumulando capas de memoria militante y esperanza para futuras generaciones.
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| Muro de los Federados del Cementerio de Père-Lachaise. Fuente: Wikipedia |
Para terminar, solo quiero darte las gracias. Como siempre, ha sido un placer enorme charlar contigo y aprender sobre la Comuna de París. Gracias por compartir con nosotros tus conocimientos, tu tiempo y, sobre todo, tu entusiasmo, que hace que la historia cobre vida. À bientôt mon ami!
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| Louise Michel: "No se pueden matar las ideas a cañonazos, ni ponerles las esposas". Grabado de A. Néraudan (1871). Fuente: Wikiquote |
J. Enna



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