Desde los pasillos del museo Reina Sofía, a veces podemos escuchar los sonidos de los vídeos que se proyectan en las salas. La primera vez que pasé por uno de esos pasillos, desde el final de las salas 205 hacia las 206, me vino el rumor de una música que inmediatamente me trasladó a las fiestas de Nochevieja y Año Nuevo de mi infancia. ¿Qué era aquello? Seguí aquella melodía con aires de jazz del primer cine sonoro y entonada por una voz femenina y pronto me ví en la sala 206.02. Allí estaba, en una pantalla se proyectaba lo que parecía una película musical en blanco y negro.

 

En realidad se trata de un extracto de un minuto de duración del film The Hollywood Review of 1929. Junto a él se proyectan otras tres piezas audiovisuales que se repiten en bucle y cuyo nexo es la revista Documents. En la pared hay un texto explicativo que nos  cuenta que esta revista  dirigida por Georges Bataille, resultó esencial para aglutinar a una serie de artistas que, entre 1929 y 1930, disentían del dogmatismo impuesto por André Breton, algo más eurocéntrico y limitado a la literatura y las artes plásticas que el propuesto por Bataille. En sus páginas, autores como Michel Leiris, André Masson, Robert Desnos o Joan Miró convivían con expertos en etnografía, numismática, jazz o arqueología, en un cruce de saberes que define la publicación. 


Pero volvamos a ese minuto glorioso  de la película The Hollywood Review of 1929. Es increíble como la música nos puede llevar inmediatamente a un recuerdo lejano y escondido en la memoria de nuestra niñez y a un momento tan concreto como el la Nochevieja y el Año Nuevo. Recuerdo perfectamente que durante por lo menos un par de años, en aquellas navidades en las que solo había dos canales de televisión, en la segunda cadena, (lo que ahora es La 2) nos deleitaron con unos documentales extraordinarios que repasaban la historia del cine musical durante la época dorada de Hollywood. Se llamaban That's Entertainment! y habían sido realizados en 1974 para celebrar el 50 aniversario de los míticos estudios Metro-Goldwyn-Mayer. Contaban con presentadores estrella tales como Fred Astaire y Gene Kelly. 
 

 

Para aquellos que no saben de lo que hablo, este es el 

 Trailer de 4 minutos de duración sobre That's Entertainment!  Fuente: YouTube.  



En estos documentales se mostraban escenas gloriosas de películas de Hollywood de forma encadenada. Para los ojos de una niña pequeña que jamás había visto nada igual era algo increíble y mágico. No obstante, muchas de estas películas utilizaban trucos visuales y hazañas sobrehumanas de bailarines sincronizados formando figuras geométricas. Además de grandes solistas cantando y bailando de forma inigualable como si no les costará nada. Pues bien, el caso que nos ocupa cumple todas las características que acabamos de citar:


En apenas un minuto aparece un espectáculo de variedades encabezado por una cantante y bailarina ataviada con sombrero y bastón. Detrás de ella 24 bailarines de claqué, doce  hombres y doce mujeres, comienzan a moverse al ritmo de la música sincronizando movimientos y jugando con sus respectivos sombreros y bastones. Cuando ya estamos hipnotizados por este espectáculo musical, por el lado izquierdo de la pantalla aparece otra bailarina haciendo algo increíble: Ejecuta la misma coreografía de claqué del cuerpo de baile, pero subida sobre unas puntas. Es decir, los saltos que normalmente se hacen sobre la planta del pie ella los hace sobre los dedos de sus pies en punta... y dando vueltas. Todo ello como si fuera lo más normal del mundo. 


Fotogramas extraidos del film The Hollywood Review of 1929.  FUENTE:YouTube

 

 


Pelicula completa. No tiene desperdicio. Aparece desde una jovencísima Joan Crawford (sentada aquí arriba sobre un piano) hasta  Buster Keaton y Laurel &Hardy.  Todos aparecen, en un gran número musical, cantando por primera vez en pantalla Singin' in the Rain. 

El trozo del que estamos hablando se puede ver a partir del minuto 12´.30"

FUENTE: YouTube






No me canso nunca de ver ese trocito de Hollywood. Sobre todo porque me recuerda a la magia que sentía al comenzar el año. Una chispa de ilusión que nos  hace falta en estos tiempos tan inciertos. Ojalá 2026 nos traiga momentos que nos hagan brillar los ojos de emoción y alegrías. 


Feliz año nuevo.


C.L.

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