“Grandioso edificio, de esbeltas proporciones y elegantísima arquitectura (…) El más airoso y elegante de Madrid”.

 

Apuntábamos en el anterior post, que en las primeras décadas del siglo XX, comenzaba a reverberar un halo de modernidad en la capital y que las magníficas edificaciones alzadas en la Gran Vía descollaban como paradigma de este desarrollo. En este contexto, estaremos de acuerdo en calificar el edificio La Unión y el Fénix, como uno de los más bellos y representativos ejemplos. Grato ejercicio es observar, a través de los rotativos de la época, el aplauso unánime que causó entre los madrileños la inauguración de este emblemático edificio, proyectado por Jules y Raimond Février y ejecutado con un coste final de 4 millones de pesetas, por el arquitecto Luis Esteve Fernández Caballero. Repasemos, por tanto, a través de algunos ejemplos, el enaltecimiento suscitado por esta construcción.

En La Correspondencia de España se manifestaba que “Todo Madrid admiraba, en estos días, la nueva y espléndida construcción que servirá de hogar a la Gran Compañía española (…) Todos los que pasean estos días por delante del Palacio de La Unión y el Fénix, después de admirar la grandiosidad severa de éste en su aspecto externo, celebran entusiasmados el portal y la escalera, modelos de elegancia, sobriedad y buen gusto (…) Felicitamos a la Compañía y extendemos esta felicitación a Madrid, que ve aumentar su importancia con la hermosa y suntuosa construcción que se alza a la entrada de la Gran Vía”.

La Ilustración Española y Americana suscribía que debía ser un “día de fiesta para La Unión y el Fénix con la inauguración oficial de su palacio, el más airoso y elegante de Madrid. Lo es también de plácemes para su Consejo de Administración por la esplendidez y el acierto con que ha realizado la obra, en la que ha de acompañarle el aplauso de cuántos se interesan por la prosperidad del país, tan íntimamente unida al éxito de estas entidades que tantos y tan grandes beneficios le reporta (…) Grandioso edificio, de esbeltas proporciones y elegantísima arquitectura”.  

La Ilustración Financiera en el mismo tono elogioso que los anteriores periódicos, apuntaba que “el aspecto de la construcción no podía ser más bello, severo y elegante. Resulta digno de la Gran Vía recientemente comenzada y contribuirá con su suntuosidad grandiosa a que la rotonda proyectada sea lo que deberá ser, puesto que de ella arranca la magnífica calle que ha de colocar al viejo Madrid actual, a la altura de las grandes capitales europeas”.

Para rematar esta selección, El Heraldo de Madrid exponía que “La Unión y el Fénix Español podía estar satisfecha de los elogios que todos han tributado a la suntuosidad de su palacio, que es testimonio de la prosperidad alcanzada en los 46 años que lleva de existencia tan importante Sociedad (…)Madrid le debe gratitud por haber construido un inmueble, que tanto hermosea la porción más céntrica y animada de la villa”.

En definitiva, una edificación que recibió, desde su inauguración, el elogio unánime y que sigue siendo, un siglo después, uno de los mayores símbolos de la ciudad de Madrid.


 FUENTES:


  • La Correspondencia de España (22 de enero de 1911)
  • La Ilustración Española y Americana (22 de enero de 1911)
  • La Ilustración Financiera (30 enero 1911)       
  • El Heraldo de Madrid (21 de enero de 1911)

 


SERTORIO 

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