En la sala 205.07, a escasos centímetros de la famosa manivela, encontramos la obra Arquitectura urbana, de Alfonso Ponce de León. Un cuadro de pequeñas dimensiones que representa un paisaje otoñal. Al fondo se observan un par de edificios y varios árboles con las hojas en tonos marrones y ocres. En primer término, como si de un marco se tratase, vemos una portería de postes blancos y soportes negros. Lamentablemente, no da la impresión de que nadie tenga intención de jugar un partido.


Fuente: Museo Reina Sofía


En el mundo del fútbol, como en la vida misma, existen tradiciones que se deben respetar suceda lo que suceda. Aunque hay ocasiones en que, por diferentes motivos, no se puede cumplir con el legado, siempre se debe intentar continuar con la herencia que hemos recibido. Por ejemplo, el peso de la historia obliga al Real Madrid a ganar la Champions todas las temporadas, mientras que a otros sólo se les exige superar la fase de grupos.

En lo que a tradiciones se refiere, si hay un país que destaca por encima del resto es, sin duda, el Reino Unido. O Gran Bretaña. O Inglaterra. Tres nombres para la misma idea: ese país que presume de rituales… hasta que los traiciona.

Este año la venta de los derechos de retransmisión ha supuesto que la Premier League inglesa rompa con su gran tradición navideña: el Boxing Day. Una jornada prácticamente íntegra que ha quedado jibarizada en un único partido.

El Boxing Day, literalmente “Día de la caja”, se celebra el 26 de diciembre. En la antigüedad era una festividad destinada a llenar esa caja de regalos para los más necesitados; si bien, en los últimos tiempos se ha convertido en un día de compras. Otro más en el calendario.

Y qué mejor regalo que una jornada del mejor fútbol inglés. Qué mejor regalo para los pobres aficionados, que esperan su tradición como antaño los necesitados esperaban su caja. Sin embargo, este año se ha impuesto la moderna tradición consumista. Así, para no perder dinero con la venta de los derechos televisivos, han decidido trasladar el Boxing Day futbolístico al 27 de diciembre. ¿Qué supone retrasar un día la fecha? Mucho: sólo romper con una tradición decimonónica.

El día 26, como si de la portería que aparece en el cuadro de Ponce de León se tratase, no habrá nadie defendiéndola. No habrá habilidosos delanteros intentando perforarla. Al igual que en las ventanas de los edificios del fondo, las gradas estarán vacías. Sólo un silencio atronador: el silencio cómplice de quienes han convertido el Boxing Day en el Boxing Delay. El silencio de quienes celebran haber traicionado la tradición.


Miguel González

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