La Reina de la cocina: Receta de febrero
Este plato de patatas con carne o "persistencia del guiso" se inspira en La persistencia de la memoria, también conocido como Los relojes blandos o Los relojes derretidos, cuadro del pintor Salvador Dalí realizado en 1931.
Con tantas versiones como interpretaciones tiene nuestra obra elegida, esta es una receta calentita y económica, perfecta para el mes en el que nos encontramos.
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| La persistencia de la memoria (1931), Salvador Dalí. Fuente: MoMA |
Esta elaboración se relaciona directamente con la obra más icónica de Dalí, donde el tiempo se vuelve blando, inestable y casi comestible. No es solo carne con patatas: es un guiso donde el tiempo pierde forma, exactamente igual que en La persistencia de la memoria.
Este plato reinterpreta la clásica carne con patatas como si fuera un lienzo daliniano: formas inesperadas, texturas que se transforman y una presentación que juega con la ilusión. Tiempo que se derrite, patatas cremosas y parcialmente fundidas, como relojes blandos. Contrastes oníricos, carne intensa y oscura frente a un puré casi etéreo. Paisaje surreal, el plato se monta como un desierto extraño, no como un guiso tradicional.
Ingredientes:
- 600 g de carne de (cerdo, costillas, o ternera en mi caso, ya que tenía una bandeja congelada)
- 1 kg de patatas
- 2-3 zanahorias (Opcional)
- 1-2 cebollas
- 1 pimiento verde o rojo (Opcional)
- 2 dientes de ajo
- 1 copa de vino tinto
- Caldo de carne (Opcional)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- Pimentón
- Una pizca de tinta de calamar o reducción oscura para el emplatado (Opcional)
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| Ingredientes. Fuente: Foto de la autora |
Comenzaremos por sofreír la cebolla, el ajo y el pimiento (opcional), retirando y reservando.
En la misma sartén o cazuela, pondremos a dorar la carne en dados pequeños hasta que quede bien marcada y sellada.
Junto al sofrito hecho previamente, echamos el vino tinto y dejamos reducir.
Cubre con caldo o agua, agrega el pimentón y la sal, y cocina a fuego lento hasta que la carne esté muy tierna. Unos 40 minutos.
A continuación, añadimos las patatas y zanahorias troceadas y cocemos durante 20 minutos más, hasta que estén casi deshaciéndose.
Se cocina lentamente, simbolizando la duración del tiempo frente a la rigidez del reloj tradicional.
Emplatado conceptual:
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| Presentación del plato. Fuente: Foto de la autora |
Extiende la patata como si fuera un reloj derretido. Las patatas, cocidas hasta perder su forma y presentadas de manera irregular, simbolizan los relojes blandos, representando la fluidez y la relatividad del tiempo.
En el cuadro, los relojes se deforman y se deslizan. En el plato, las patatas no son firmes: se cuecen hasta el límite y se transforman en un puré irregular, casi líquido, que “cae” por el plato. No es un puré perfecto: es tiempo culinario que se rinde al calor.
Apoya el estofado encima, como si flotara o emergiera del paisaje, dejando que la salsa "marque" el paso del tiempo. La carne, oscura y melosa, alude a la figura central amorfa del cuadro, representa la forma orgánica que parece suspendida entre sueño y realidad.
La disposición horizontal del plato y el contraste entre tonos claros y oscuros evocan el paisaje silencioso de Port Lligat. Así, una preparación cotidiana se transforma en una interpretación surrealista donde el tiempo, como en la obra de Dalí, deja de ser rígido y se vuelve sensorial.
Finalmente, podemos añadir un hilo fino de reducción oscura que dibuje una circunferencia incompleta, recordando el reloj que ya no funciona.
De esta forma, hemos conseguido un plato reconocible donde nada está del todo fijo, igual que en las obras de nuestro pintor.
Este guiso es un homenaje a Dalí: cremoso como un reloj blando, profundo como el subconsciente y nacido de la transformación de lo simple en lo extraordinario.
La Reina de la cocina



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