Compradeando: Adelante para información
El Prado es como el péndulo de Foucault, no se detiene y va dibujando sus propias líneas. Y yo, enganchado a él, voy dibujando también las mías propias, en este caso explorando un nuevo puesto: el de información.
Una de las características que más me sorprende del Museo es cómo se mueven los vigilantes. Somos un colectivo que en gran parte no paramos quietos, y no me estoy refiriendo a darnos paseos por las salas, que también. En este caso hablo de cambiar de puesto de trabajo. En el Prado enseguida puedes promocionar… El puesto de vigilante es la puerta de entrada.
Los vigilantes podríamos decir que somos la cantera del Prado, y de la que se nutren en gran medida otros departamentos: hay canteranos en administración, brigada, información, encargados generales, jefes de vigilantes y un largo etc., que empezaron de vigilantes y han ido subiendo.
Y la manera más frecuente de acceder a esos puestos es, como pasa en los equipos de fútbol, haciendo la pretemporada con el primer equipo, en el caso del Prado, a modo de nombramiento.
Un nombramiento es una modalidad de contrato que se hace para suplir la falta de personal en otros departamentos y con una duración máxima de un año, o hasta que se convoque esa plaza. Es muy útil porque te da la oportunidad de probar si realmente te gusta ese otro puesto antes de lanzarte definitivamente a por él y empezar a prepararte la promoción.
Pues bien, yo he hecho la pretemporada en información. No por mucho tiempo, pero sí el suficiente para poder contaros algunas cosas que me han resultado curiosas.
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| Planos de Museo del Prado. Fuente: foto del autor |
En información la estrella son los planos. Nada más llegar por la mañana y antes de abrir no paras, tienes que colocar el puesto y comprobar que hay planos de todos los idiomas (16) y reponer de los almacenes todos los que faltan, tanto en los puestos de información como en los distintos planeros repartidos por el Museo.
Durante el resto del día tienes que seguir reponiendo y estar continuamente contándolos… estamos en el mundo de las estadísticas.
Estar detrás de un mostrador con un cartel que pone información da pie a que la gente pregunte mucho de muchas cosas y nosotros tenemos que saber mucho y de todo, pero lo que mejor hacemos y una de las cosas que más nos demanda la gente es buscar. Somos una especie de mostrador de objetos perdidos: buscamos grupos porque alguien llega tarde a una visita, todo tipo de objetos que la gente pierde, buscamos cuadros y, también, buscamos abuelos, parejas, niños… Ya os digo que la gente es muy despistada y no os podéis hacer una idea de la cantidad de cosas que se pueden perder en el Museo.
Obviamente también informamos de los distintos servicios que ofrece el Museo, y damos recomendaciones a la gente que quiere saber qué pueden ver en una hora o en dos, las obras más importantes, las más raras (“porque soy Amigo del Museo y vengo muy a menudo”), o para ver con niños o con la abuela que no anda mucho.
Entre todo este maremágnum de gente también tenemos que tener mucha paciencia y mucha calma, porque por un lado están los que esas explicaciones las cogen a la primera y los que, por lo que sea, tienen más problemas para entender que cuando les dices que a la colección permanente se entra por allí enfrente, es por allí enfrente, y no a la derecha ni a la izquierda ni por ahí arriba.
En esto de la paciencia la IA tampoco está ayudando mucho últimamente. Para muchas cosas es una herramienta increíble, pero para nosotros hay veces que es un artefacto del diablo: ¿Cómo vamos a saber nosotros más del Museo que la IA? Si la IA dice que el Guernica está en el Prado, tiene que estar ahí y a ver quién es el guapo que le dice al señor o a la señora que su smartphone está equivocado.
Pero no todas las tecnologías restan, los traductores en los smartphones suman mucho, sobre todo a la hora de comunicarse con visitantes orientales que sólo hablan su idioma. En estos casos este trío conversacional (visitante, informador y smartphone) es muy fructífero, no sin ciertos problemas algunas veces.
La experiencia, aunque corta, ha resultado muy positiva y lo he disfrutado mucho, pero para saber si es un puesto que yo elegiría para “toda una vida”, que cantaba Machín, tengo que seguir explorando mucho más esos tríos.
El discípulo de Thot

1 Comentarios
Entretenidísima crónica!! Graciassss por acercarnos a la trastienda del puesto de información. Enhorabuena!!!
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