Miau: Madrid da la bienvenida a la Casa de Campo
Con este traspaso el gobierno se regocija de que haya sobrevivido la posibilidad de convertir en realidad un deseo de todos los madrileños.
Un 20 de abril de 1931, apenas proclamada la II República, el Gobierno Provisional decretaba ceder al Ayuntamiento de Madrid, para que fuesen destinados a parques de recreo e instrucción, los terrenos de la Casa de Campo y del Campo del Moro. Asimismo, el Ayuntamiento, “quedaba facultado para construir las edificaciones y realizar las transformaciones y mejoras que exigiera el cumplimiento de la finalidad con la cual se hace la cesión”. Por otro lado, en el articulado del decreto se subrayaba “la total reserva para la Asociación General de Ganaderos, de los terrenos que actualmente ocupan en la Casa de Campo, para que de este modo, puedan seguir cumpliendo los fines que obedecía dicha ocupación”.
El Gobierno Provisional manifestaba lo siguiente para justificar su acción: “no dispone actualmente la villa de Madrid de bosques, parques y jardines en la proporción que demanda la densidad de su población. Con este traspaso el gobierno se regocija de que haya sobrevivido la posibilidad de convertir en realidad un deseo de todos los madrileños”.
Días después, para conmemorar la Fiesta del Primero de Mayo, se permitió el acceso de los madrileños a La Casa de Campo. La aglomeración de los ciudadanos fue, como señalan las crónicas “extraordinaria”, no pudiendo evitarse multitud de desmanes. La Época señala que “los pinares y jardines sufrieron las consecuencias de tantos millares de almas” que encendían fuego para guisar comidas, poblaban el suelo de papeles y restos de comida, amén de dedicarse, algunos grupos, a la captura de conejos. Asimismo, el número de niños extraviados ascendió a más de 50 y en el estanque grande se registraron incidentes por la imprudencia de los visitantes al sumergirse en sus aguas. Finalmente, concluye la crónica, en la Casa de Socorro fueron atendidas 36 personas.
La escenificación institucional del traspaso se produjo el 6 de mayo de 1931. En torno a la Puerta del Rey, ante un sinfín de autoridades, entre los que destacaba el Ministro de Hacienda D. Indalecio Prieto y el Alcalde D. Pedro Rico, una mesita colocada al efecto y el notario D. Pedro Tovar que leyó el acta de cesión, se produjo definitivamente la adjudicación. Ambos dirigentes pronunciaron breves discursos; el Ministro señalaba en nombre del gobierno, la seguridad de que el “Ayuntamiento destinaría este hermoso parque a fines culturales y de salubridad, ratificando de nuevo el júbilo con que el gobierno entregaba al pueblo lo que fue un privilegio personal”. El alcalde contestó “con palabras de gratitud en nombre del Ayuntamiento y de Madrid, prometiendo solemnemente que el Municipio haría de la Casa de Campo un lugar de instrucción y recreo, pero no de orgías, francachelas y merendolas que lo destrozarían por completo e impedirían la necesaria labor cultural”. Concluyó su perorata “renovando las gracias” al Gobierno “y felicitando al pueblo madrileño por la adquisición de estos hermosos parajes, que fueron privilegio de la extinta Corona”.
Ambos intervenciones fueron acogidas “con ovaciones entusiastas y con vivas a la República, a España y a Madrid”. Seguidamente, una Compañía de Carabineros desfiló en columna de honor. El regidor madrileño se despidió del Ministro de Hacienda, pero al ver que una multitud pretendía entrar en la Casa de Campo, les dirigió la palabra y les comunicó lo siguiente:
La República entrega al pueblo de Madrid lo que hasta ahora fue coto real, pero no para que lo destrocen, si no para que en él halle instrucción, recreo culto y una fuente de salud los niños de la República, que mañana serán los que la sostengan y amparen.
La Casa de Campo debía seguir cerrada por unos días, “hasta que el Ayuntamiento realice una indispensable labor de inspección y estudio”



1 Comentarios
Ni siquiera han transcurrido 100 años!! Y que necesarios estos dos parajes en nuestra vida de ahora, un disfrute perderse caminando sobre todo en la Casa de Campo. Gracias Sertorio por traernos está crónica!!
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